miércoles, 24 de febrero de 2016

Los cambios inesperados

   Si algo me ha quedado claro desde que empezamos nuestra andadura por la senda de la adopción, hace ya algo más de seis años, es que nunca se puede dar nada por hecho. Soñar, planear, imaginar o desear está permitido, pero asegurar... Asegurar es harina de otro costal. 

   Nuestra primera adopción internacional comenzó con un CI para hermanos de 0 a 5 y acabó con una asignación de D., un príncipe que por aquellos entonces solo tenía 4 años y medio y venía sin hermanito. 

   Más adelante, empezamos la adopción nacional para un menor o un grupo de dos hermanos de 0 a 5 también, y con una perspectiva de espera de al menos seis años más. Así que, un año después de solicitarla, decidimos abrir una segunda adopción internacional a Brasil con las mismas características que la nacional. 

   Pues bien, apenas medio año después de creer que ya todo estaba encaminado, creyendo que aún tendríamos una laaaaaarga espera por delante, con tiempo más que suficiente para hacer algún que otro cambio en nuestra vida, nuestra casa e incluso nuestro trabajo, hemos tenido que aumentar el rango de nacional hasta los seis años y en internacional cerrar a un menor y abrirlo a un grupo de dos hermanos de 0 a 6 años, con dudas considerables acerca del tiempo de espera y no solo eso, sino que el martes acudimos a Bienestar Social para seguir recabando toda la documentación que nos solicitan en Brasil y se me ocurre preguntar: "¿Cómo vamos en nacional?", algo absolutamente objetivo, sin muchas esperanzas de cambios, más por tener un poco de conversación mientras nos despedimos que por otra cosa y nos encontramos con una maravillosa noticia: "Pues no solo nos han permitido comenzar con las solicitudes de 2010 sino que además nos han pedido que comencemos a valorar a todas las familias que tienen rango de hermanos de 0 a 6 independientemente del año del que sean, así que probablemente vaya mucho más rápido de lo que esperamos. A lo largo del año, incluso". 

   Claro, esto no nos lo esperábamos de ninguna de las maneras. No entraba en nuestros planes ni en la programación de nuestra vida para los próximos años. Eso sí, algún "pero" tenía que haber en todo esto y así es: el equipo de Bienestar Social está cojo de psicóloga. Ese "comenzamos a valorar" está supeditado a que la plaza se cubra. ¿Cuándo? Pues en breve, pero teniendo en cuenta lo que esa palabra quiere decir si hablamos de un organismo público... 

   Sea como sea, la noticia es fantástica y no vamos a permitir que nada nos amargue la emoción ni esa sensación de cosquilleo ya tan familiar de pensar en correr para ir cerrando cosas pendientes. De momento, esas ideas de cambio tendrán que acelerarse unas y retrasarse otras. Lo que sí es seguro es que D. está muy ilusionado con la idea de tener hermanitos antes de lo previsto y hoy ya me ha dicho: "Mamá, como vamos a tener que comprar muchas cosas para cuando lleguen y a mí no me gusta ir de compras, esta tarde aprovecháis papá y tú mientras yo estoy en el cumple y compráis lo que haga falta. Y si no os da tiempo, pues ya me quedo otro día con Nana (mi madre) y seguís con lo que falte".

   Yo, mientras tanto, empiezo a planificar movimiento de casa, reciclaje de ropa de D. y alguna otra idea que me ronda por la cabeza. Aunque claro, como este mundo adoptivo es todo sorpresas, igual en unos meses tengo que echar el freno... ¡¡o correr más!!

Ahora, como dice D. lo que hay que tener claro es si vamos a poder hablar en español o vamos a tener que aprender portugués...

¡¡Feliz final de febrero para todos!!