Pues eso, que llevo muchos días sin escribir en el blog. Pero es que tengo taaaaan poquitas ganas...
Y no es por falta de noticias, sino más bien por desánimo.
Resulta que hace ya unas cuantas semanas hablamos con el abogado de la ECAI, quien nos dijo que empezásemos a preparar toda la documentación. A saber:
- dos cartas de aval,
- una carta de motivación,
- fotocopia de los pasaportes,
- certificado de nacimiento,
- certificado de matrimonio,
- certificado de antecedentes penales,
- certificado de empleo/ingresos,
- entre 6 y 8 fotos de la familia, amigos y casa,
- 4 fotos de carné de cada uno.
Bueno, pues el caso es que empecé muy ilusionada preparando toda la documentación, convencidad de que esta semana firmaríamos con ellos y, según mis cálculos, empezaríamos a existir en Etiopía allá por octubre. El problema es que, desde que solicité mi partida de nacimento en Madrid (de eso hace ya tres semanas), aún estoy esperando a que me la manden. Según ellos tendría que ir a recogerla en el Registro Civil de Cuenca, y según los de Cuenca, jamás en la vida habían oído hablar de que las partidas de nacimiento se pasen de una comunidad a otra cuando el solicitando ha pedido que se la envíen por correo postal a su domicilio. El caso es que yo llamo al Registro civil de Cuenca para ver si la han recibido y nadie contesta a mis llamadas, pero es que llamo a la calle Pradillo en Madrid, e idem de idem. Como resultado me encuentro con que me voy de vacaciones la semana que viene y no he firmado nada ni tengo noticias de mi partida de nacimiento.
Y yo me pregunto ¿de qué sirve matarme a preparar la documentación, a tener todo listo, a presionar a mis amigos para tener las cartas de aval lo antes posible, de suplicarle un hueco al notario para firmar, de vacunarme con suficiente antelación, si al final todo depende de un funcionario que tenga a bien enviar mi partida de nacimiento?
Supongo que no todo el trabajo que tienen se reduce a enviar partidas a domicilio, pero ¿tan complicado es imprimir, sellar y enviar? Entiendo que estén cabreados por lo que se les está haciendo con el sueldo, pero ¿tengo yo la culpa? ¿Tenemos que pagar los platos rotos personas que lo único que queremos es un maldito papel para poder ser padres? ¿Es justo que paguemos los platos de los demás?
Así que, aquí estoy, con toda mi documentación preparadita, bien guardada en una fundita de plástico transperente para no perder absolutamente nada, y con toda la ilusión por firmar hecha trizas...
Claro, que teniendo en cuenta el ritmo que ha seguido nuestro proceso, lo mismo están esperando a que nos vayamos de vacaciones para enviarnos la dichosa partida, pues desde que empezamos este camino, todas las noticias nos han llegado estando fuera de casa y, por lo tanto, las hemos recibido con varios dìas de retraso...
De cualquier manera, perdiendo un mes entero con el dichoso papeleo, sólo tengo en la cabeza que tardaré un mes más en conocer a mis hijos.
Es tan frustrante... Pero claro, pensando en positivo (o, al menos, intentándolo), ¡que todos nuestros problemas sean estos!







