lunes, 30 de agosto de 2010

Mi mes de agosto

Ya se acaba el mes de agosto. Ya se acaba mi mes. Y ya se acaban también mis vacaciones.
En estos últimos 30 días he hecho muchas cosas, apenas he parado en casa y al final, tanto movimiento ha traido consecuencias: la ciática ha vuelto a mí.
Llevo tumbada en la cama tooodo el día, exceptuando la horita que me he tomado para comer y que he pasado sentada en el sillón. Mañana es el último día antes de comience a trabajar y me lo pasaré igual que hoy, pues no es cuestión de llevar dos meses de vacaciones y empezar el día 1 con dolores.
Pero qué le vamos a hacer. Yo ya sabía que tanto movimiento no sería bueno.

El día 1 de agosto fue nuestro aniversario de boda, el primero. Como caía en domingo, decidimos celebrarlo durante todo el fin de semana. Fue toda una sopresa, porque no tenía ni idea de dónde dormiríamos. Y resultó fantásticamente bien. Comenzamos el sábado comiendo en uno de mis restaurantes favoritos de Cuenca. Se llama El Recreo Peral, si alguien viene por aquí y quiere darse un gustazo, que no lo dude. Además está situado en un entorno privilegiado, con la hoz y el río rodeándolo. La especialidad es el arroz con bogavante, pero cualquier otro plato de la carta es digno de ser mencionado. Y yo, con lo que disfruto comiendo, pues podéis imaginaros lo rico que me supo todo.
Con la barriga bien llena de buena comida y la garganta bien hidratada con un buen vino, nos pusimos de camino al pueblo donde pasaríamos el fin de semana: Fuentes. Os recuerdo que yo no sabía a dónde íbamos, pero la espectativa de una casa rural me llamaba muchísimo la atención. Y cuando llegamos y vi esa cabañita tan auténtica, me puse más contenta todavía. Os adjuntaría las fotos, pero hoy mi ordenador ha decidido que cualquier cosa que tenga que descargar supone mucho trabajo para él, así que tendréis que hacer uso de la imaginación: uno de los puntos más altos de un pueblo, un caminito estrecho para nuestro todo terreno, una verja de alambre y una parcela llena de árboles detrás de los cuales se eleva una casita de madera de las auténticas, de las que se han hecho palo a palo, con sus escaleritas incluídas. Una sola habitación en la que se encuentra la cocina, el comedor y el salón. Una puerta da acceso al baño en el que se aprovechan todos los rincones y fuera, detrás del sillón, una escalera de mano que da acceso a la cama. Y digo cama, no dormitorio, pues la cama está colgada por encima del salón.
Preciosa.
Y el domingo fuimos a recorrer un paisaje igual de bonito, hicimos un poco de senderismo (no mucho, pues mi ciática podría amenazar con aparacer en cualquier momento) y visitamos unas lagunas maravillosas con unas leyendas romantiquísimas.
En una de ellas descubrimos... LIBÉLULAS. Sí, sí, y no una ni dos, hasta cuatro vimos. Claro, con una sorpresa de este calibre, con señales del destino incluídas, pues el fin de semana fue perfecto en todos los sentidos. Para los que no lo sepáis, cada país tiene un animal (o insecto) representativo por cualquier razón. El de Etiopía es la libélula.

Como es un poco tarde y apenas he comido en todo el día, con la intención de volver cuanto antes a tumbarme, voy a dejaros en este punto y a intentar moverme para ir a cenar. Mañana os sigo contando mi mes de agosto.

5 comentarios:

Sandra dijo...

A recuperarse pronto y aprovecho para saludarte, enlazo tu blog que me gusta mucho.

Sandra.

Centdesitjos dijo...

Eo, cuídate mucho!! A ver si ahora que te hemos recuperado después de estas merecidas vacaciones te vamos a tener pachuchona!!!

Achuchóóóóón!!!!!

VERÓNICA dijo...

oh vaya pena terminar postrada las vacaciones, si es que tanto ajetreo, pero bueno que ha merecido la pena, ahora reposo y a recuperarse que empieza la rutina. Besos

JOSE Y GEMA dijo...

Buen mes de agosto...mañ septiembre y yo termino mis vacaciones y vuelto al cole para trabajar...que ganas!!!
JOSE

Uge dijo...

Cuidate, y que te mimen mucho.
Un saludo
Uge