miércoles, 22 de diciembre de 2010

Mi primer meme!!!!!

STAFFETA DELL'AMICIZIA (meme)

Gloria me ha enviado mi primer meme. ¡Gracias Gloria! Ha sido una pequeña sorpresita que me ha hecho mucha ilusión Nunca he hecho uno, así que espero que esté bien.
Se deben de seguir las siguientes reglas:

1. Insertar el logotipo del relevo: aquí está!




2. Contestar a 8 preguntas:

¿Cuando de pequeña te preguntaban que cosa quieres hacer de grande, que respondías?

Médico. Y al final casi, casi. Prácticamente curo una herida (o dos) cada día.

¿Cuales fueron sus dibujos animados preferidos?

Uffff!!! La serie de Mujercitas. Pero también los dibujos de Pumucky y David El Gnomo y Barrio Sésamo y... casi cualquiera de los que ponían cuando la tele era buena y los dibujos, educativos.

¿Cuales eran sus juegos favoritos?

Pues no sí si conisderarlo un juego, pero adoraba (y adoro) leer.

¿Cuál fue el más bonito cumpleaños y por qué?

Puf! Pues en mi casa cada celebración de cumpleaños era una auténtica FIESTA, con fuegos artificiales y todo. Así que es difícil decidr cuál. El año que cumplí 15 años también fue un cumpleaños precioso. Pero no sé con cuál me quedaría.

¿Cuales son las cosas que realmente querría hacer y no ha hecho ya?

Evidentemente, una de ellas es viajar a por nuestros hijos YA. Y la otra... pues no sé, creo que todo lo que realmente he querido hacer lo he hecho. En caso contrario es porque no lo querría tan profundamente. Pero si tuviera que decir una más... no sé, sería viajar alrededor del mundo ¡¡¡¡sin problemas de tiempo ni dinero!!!!

¿Cual fue su primera pasión deportiva?

¡¡¡¡¡Bailar!!!!! El ballet siempre me ha apasionado. Luego llegaron el jazz, la gimnasia rítmica y el funky, pero el Ballet fue el primero.
Y la hípicia. Lástima que mi espalda ya no tolere montar a caballo, porque lo echo mucho de menos.

¿Cual fue su primer ídolo musical?

Pues si no recuerdo mal... Alaska. Luego llegaron otros, claro, pero ella fue la primera. Aunque ahora que lo pienso, Michael Jackson está ahí ahí con ella.

¿Y cuál es la más esperada fiesta, papá Noel, niño Jesus, Sta. Lucía?

La Navidad en general es la celebración del año que espero con más ganas. Desde el 1 de diciembre que comienzo a decorar la casa (algún año lo he hecho antes), hasta el día de Reyes, procuro vivirlos todos a tope. Aunque este año está siendo algo difícil...

3. Comprometerse y pasar el testigo a otros 10 blogs.

Mirthayú y Matambo


Camino a Etiopía

Camino cap a vosaltres

En busca de mi estrella etíope

Un viaje distinto, la adopción.

En busca de nuestro bomboncito

Encorazona2 con Etiopía

Mi sacuanjoche

Soñando con nuestro muñeco de chocolate

En un bosque de...

Sé que han faltado unos cuantos pero sólo podía elegir 10, así que también lo hago extensivo a ellos.

martes, 21 de diciembre de 2010

Luna llena

Esta noche hay luna llena. Esta noche encenderemos una vela roja por vosotros que nos esperáis y por todas las familias que aguardan encontrar la mitad que les falta.










Una creencia china dice que si 100 familias piden el mismo deseo a la luz de la luna llena, durante la cena, con una vela encendida, se concedera el deseo.


Además, se dice que un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper. Sé que el hilo es invisible, pero yo voy a hacer mi particular adaptación de esta creencia y llevaré, desde hoy, un hilo rojo que me permita estar más cerca de vosotros.

domingo, 19 de diciembre de 2010

... sin noticias...

El martes llamaremos a la ECAI. ¿Para entonces habrá llegado nuestro expediente? Se nos acaban los días, se nos acaba el mes de diciembre, se nos acaba el 2010...

Visto lo visto, sinceramente ya no creo que nos digan nada bueno, estoy segura de que hasta enero no tendremos noticias.

¿Cómo me siento ante esto? Pues hace unos días me sentía mal. Hoy por hoy simplemente estoy viendo los días pasar. Este mes me limitaré a disfrutar de la Navidad. Es una época del año que siempre me ha hecho feliz, vuelvo a sentirme como una niña, a admirar las luces de la calle, a cantar villancicos a todas horas del día... Así que, ¡a disfrutar de los 12 días que nos quedan de diciembre!

viernes, 3 de diciembre de 2010

Y llegó diciembre...


Pues sí, ya llegó diciembre. Con sus 31 días enteritos.
Y aquí estoy yo. Esperando noticias cualquier día de estos.
De momento no vamos mal. He conseguido llegar al día 3 sin enterarme. Sólo quedan 28. Como si fuese febrero.

Bueno, pues para hacer la espera mejor, habrá que ir adornando la casa, ¿no? La verdad es que este año no tenía muchas ganas, pero con lo que me gusta a mí la Navidad sería del género tonto no darme la alegría este año. Tampoco he sido tan mala como para autocastigarme sin las tonteriítas típicas de esta fecha. Así que, en unas horitas... ¡manos a la obra!

No os felicito las fiestas, porque aún queda un poco. Pero ya lo haré. Y espero que, para entonces, pueda daros alguna buena noticia.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Gracias




Después de dos días creyendo que el mundo se me viene encima, me he dado cuenta de que, independientemente de si es cierto o no, puedo contar con miles de manos que me ayudarán a quitar los pedruscos que impidan que me levante.

Sabía que, en este duro camino de la adopción, aunque no nos conozcamos, nos apoyamos unas a otras. Sabía que no nos importa dedicar unos minutos de nuestro tiempo libre a pasearnos por los blogs de las compañeras de aventuras a leer y dejar algún comentario.
Sabía que, gracias a internet, podría llegar a conocer a quienes comparten mis mismas dudas.
Pero creo que nunca imaginé la cantidad de personas que podrían llegar a preocuarse por mí sin conocernos realmente.

A todos aquellos que me habéis dejado esos magníficos mensajes de ánimo, a mis chicas de la colcha que se movilizaron para llamarme o para pasarse por aquí, a todas las que compartís conmigo estos duros momentos, a todos y a todas los que, en definitiva, habéis querido "estar" a mi lado en estos días tan negros para mí, sin ningún otro propósito que el de intentar hacerme fuerte y hacerme ver que no estoy sola en esto, sólo puedo deciros GRACIAS.

Siempre he dicho que la familia es una de esas pocas cosas que uno no puede elegir en esta vida. La tienes y punto. Si te gusta o no, es otra historia. Pero cada día estoy más convencida de que sí. Sí puedo decidir quién quiero que forme parte de mi familia y quién no. Y he decidido que todas vosotras sois mi gran familia. Somos una familia diferente, pero grande y fuerte. Somos una familia de verdad porque no tenemos lazos de sangre que nos obliguen a portarnos adecuadamente. Hacemos y decimos lo que queremos a los demás miembros por pura convicción. Y eso, desde luego, es valiosísimo.

Chicas, ahora sé que puedo contar con todas vosotras. Y ahora sé que podéis contar todas conmigo.

Gracias por darme la mano, echarme mercromina en herida y ponerme esta fantástica tirira con globos de colores y caritas sonrientes. Aún no estoy bien del todo, pero ahora tengo más fuerza para seguir adelante.

Y, por supuesto, gracias a mi par de compañeras que estos días, cada mañana y a cada momento, me han ido preguntando cómo me encontraba. ¡Gracias chicas!

Y por último, aunque no por ello menos importante, a los que tengo más cerca, que me han demostrado que también se han preocupado por mí y han intentado animarme de todas las maneras posibles.

Cada vez tengo más claro que me sobran más personas y que tengo más familia.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Hoy se cumplen 10 meses y nada está bien.



Hoy se cumplen 10 meses desde que comenzamos este camino.
Hoy se cumplen 10 meses desde que pusimos nuestra felicidad en manos de terceras personas.
Hoy se cumplen 10 meses desde que todos mis pensamientos empezaron a girar alrededor de dos niños a los que ni siquiera conozco.
Hoy se cumplen 10 meses desde que empecé a vivir pendiente de teléfono.
Y hoy, que se cumplen 10 meses desde que dejé de vivir tranquila, he caído en picado.
Estoy hundida, abatida, triste... No tengo fuerzas ni ganas de buscarlas... Los problemas me han superado y han ganado esta batalla... Estoy tan cansada de mantener la cabeza alta y hacer como si no pasara nada, que sólo tengo ganas de dejar que el agua me ahogue por unas horas; de dejar de presentar batalla a todo y a todos; de llorar sin importarme si me ven, si me juzgan, si me entienden, si me siguen... Estoy harta de preocuparme por los demás; de si comprenden mis reacciones; de procurar no herir a nadie con mis enfandos, mis opiniones o mis ideas; de intentar hacer las cosas a gusto de todos y de olvidarme de mis necesidades para anteponer las de los demás... Me he cansado de pensar en las repercusiones de mis acciones y de actuar de acuerdo a lo que "es bueno" o "es mejor" para mí... de ponerme en el lugar del que está a mi lado, de utilizar la empatía mañana, tarde y noche...

Cuando uno sólo tiene un frente en el combatir, entre lucha y lucha, encuentra momentos para descansar y hacer acopio de fuerzas para el siguiente enfrentamiento. Pero cuando, mires donde mires, sólo ves guerras declaradas, cuando tras retirarte de un campo de batalla tienes que formar filas en el siguiente, y luego en el siguiente y luego en el siguiente, y cuando ni siquiera la noche te permite descansar y el insomnio se presenta como un enemigo declarado que no va a darte tregua... ¿qué es lo queda?

Hoy, que se cumplen 10 meses del comienzo de un viaje en el que la fecha de vuelta es desconocida, he decidido que me rindo, que a riesgo de parecer ñoña, blanda o frágil, o las tres cosas al mismo tiempo, voy a dejarme caer, voy a llorar sin consuelo, voy a sacar todo lo que llevo dentro y voy a esperar a que alguien se haga cargo de mí por unas horas o acaso unos días. Necesito que todo el mundo a mi alrededor se dé cuenta de que yo también preciso cuidados, que yo también me hundo de vez en cuando, que yo también reclamo hombros en los que apoyarme, que yo también tengo derecho a olvidarme de todo y a comportarme como una niña. Quizá mis heridas no sean más que unos raspones en las rodillas, quizá ni siquiera sangren, quizá no sean necesarias vendas... pero quizá, sólo quiza, al igual que los niños, sólo necesito que alguien me eche un poco de mercromina, me ponga una tirita con globos y caras sonrientes y me diga que ya está todo bien.

Y quizá no lo esté reclamando de mi marido o de mis padres, quizá se lo esté pidiendo al mundo entero. Quizá ambicione lo imposible al pretender un comportamiento así de los que menos horas pasan conmigo, pero quizá ya es hora de que me importe un comino que mis pretensiones no le parezcan bien a nadie.

PD: Raquelita, en esta entrada debería haberte mencionado y haber hablado de tu regalo. Pero no te mereces compartir cartelera con unos pensamientos tan negros. Te prometo otra mejor cuando el temporal haya amainado.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Luna llena

Esta noche hay luna llena. Esta noche encenderemos una vela roja por vosotros que nos esperáis y por todas las familias que aguardan encontrar la mitad que les falta.














Una creencia china dice que si 100 familias piden el mismo deseo a la luz de la luna llena, durante la cena, con una vela encendida, se concedera el deseo.

Además, se dice que un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper. Sé que el hilo es invisible, pero yo voy a hacer mi particular adaptación de esta creencia y llevaré, desde hoy, un hilo rojo que me permita estar más cerca de vosotros.


viernes, 19 de noviembre de 2010

Papá, te estoy viendo.

http://www.youtube.com/watch?v=4TD-K7mitj4

Creo que, una vez visto el vídeo, pocas son las cosas que quedan por comentar.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Mediterránea ONG



Mediterránea nace con la voluntad expresa de ser una ONG eficaz, sin gastos propios, llevada al 100% por voluntarios. Una ONG que invierte sus fondos en los países del Tercer Mundo en los que trabaja, para fomentar la economía local y contribuir a un desarrollo global desde la base.

Creemos…
que cada euro que entra debe dedicarse al fin que los donantes quieren que tenga: los necesitados, los beneficiarios de los proyectos. No debe gastarse en la organización. Y si podemos pedir algo en vez de comprarlo, ¡haremos lo que sea para conseguirlo!

Creemos…
en una gestión eficaz y rápida, porque las demoras siempre resultan en perjuicios para los más necesitados.

Creemos…
que el colectivo no gubernamental del Primer Mundo tiene una obligación con los que menos tienen. La experiencia nos ha enseñado que los gobiernos y las organizaciones supranacionales no bastan.
Somos los individuos, así como las empresas con visión de futuro, los que realmente podremos colaborar en deshacer las injusticias.
Creemos…
Que redistribuir la riqueza, proporcionar medios para el avance académico y profesional y crear oportunidades serán los instrumentos para permitir crear desarrollo y reducir la distancia entre el mundo rico y el mundo pobre.

Creemos…
Que nuestros hijos recogerán el testigo de nuestro trabajo, y por eso para Mediterránea es especialmente importante motivar a los más jóvenes y desarrollar actividades que les permitan participar y aprender. La ONG Mediterránea, con la que colaboro, me ha permitido publicar esta noticia en mi blog, con el fin de que todos podamos participar y ayudar en lo que podamos.

Nosotros somos socios de Mediterránea ONG y, por ello, quiero haceros llegar el correo electrónico que me enviaron la semana pasada, con el fin de que vosotros, también, os animéis a colaborar:

El domingo 5 de diciembre hay la Feria de Navidad en el Puerto Portals (Mallorca). Empezara a las 11:00 hrs y el estand de Mediterranea estará en el Bulevar principal junto a Capuccino.

Cada año en estas fechas el ayuntamiento de Calvia organiza esta feria de navidad a la cual acuden negocios y ONGs y ponen sus estands para vender, entretener e informar al publico.

La unica regla es que se mantenga un ambiente festivo y navideño.

Nos quedan 5 semanas para preparar el estand de Mediterránea. Para recaudar fondos para nuestros programas nos hacen falta cosas para vender.

Si tenéis ropa, juguetes, libros, artículos de decoración, caprichosos, vinos, y dulces que no os hacen falta y que están en buenas condiciones los podemos vender si nos los haces llegar.

Si queréis entregar cosas, venir a ayudar o tenéis ideas buenas poner os en contacto con: mediterranea.ong@gmail.com


¡Feliz Navidad Mediterránea!











sábado, 13 de noviembre de 2010

Qué verdad más grande.

Hoy, en el grupo de la colcha, una de las chicas nos ha dejado un artículo fantástico. A ver qué os parece.

Leopoldo Abadía (Zaragoza, 1933) es un profesor y escritor español conocido por su análisis de la crisis económica actual.

Leopoldo Abadía (autor de " La crisis Ninja ") dice en su artículo:

Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos. Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que "Dios les coja confesados". Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación.

En muchas de mis conferencias, se levantaba una señora (esto es pregunta de señoras) y decía esa frase que me a mí me hace tanta gracia: "¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?". Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya están crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir "¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?". Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido: "y a mí, ¿qué me importa?!"

Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco.

Yo era hijo único. Ahora, cuando me reúno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64. Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz. Y me exigieron mucho. Pero ¿qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:

1. La guerra civil española
2. La segunda guerra mundial
3. Las dos bombas atómicas
4. Corea
5. Vietnam
6. Los Balcanes
7. Afganistán
8. Irak
9. Internet
10. La globalización

Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro.

¿Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? ¡Si no se lo podían imaginar! Lo que sí hicieron fue algo que nunca les gradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía.

Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo. A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales. Lo que por ahí se llama "buena gente". Porque si son buena gente harán un mundo bueno. Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación: que sepan distinguir el bien del mal, que no digan que todo vale, que piensen en los demás, que sean generosos. . . .

En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran.

Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho qué hijos íbamos a dejar a este mundo. A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar. Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas. Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas. Pero lo fundamental es lo otro: los padres. Ya sé que todos tienen mucho trabajo, que las cosas ya no son como antes, que el padre y la madre llegan cansados a casa, que mientras llegan, los hijos ven la tele basura, que lo de la libertad es lo que se lleva, que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado.

Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.

Leopoldo Abadía

P. D. :
1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.
2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.
3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Los niños


Hace tiempo compré por internet el libro "Corazones con esperanza". Es un libro solidario cuyos fondos recaudados serán donados a la Asociación Bautista "Shalomon Adonay" de Brasil, para la construcción de un hogar para los niños de la calle. El libro lo firman personas de diversas partes del mundo.

Adoro la lectura, probablemente es mi mayor placer, aunque en los meses de invierno rivaliza con mi adicción al chocolate (y últimamente con mis chicas del grupo!!!), por eso me pareció una idea genial poder colaborar con una causa tan necesaria mediante la compra de un libro.

Sinceramente, no me paré a preocuparme por el contenido. No esperaba una gran literatura ni una edición cuidada. Simplemente quise poner mi granito de arena. Y cuando lo recibí y comencé a leerlo, me sorprendió gratamente.

Como he dicho anteriormente, en él se recogen poemas escritos por autores de América Latina y España en general. Son de una dulzura impresionante. Aún no he terminado de leerlo. Lo hago a poquitos para saborearlo bien. Pero al comienzo, en la introducción, hay un párrafo que me ha llegado al alma. Quieroc compartirlo con vosotros, porque se trata de una gran verdad universal:


"Mientras un niño tenga el corazón afligido, la mirada perdida, los pasos cansados y las manos vacías, el mundo no estará en paz; porque un niño que llora es espina de la rosa y no se podrá cantar a la vida con entusiasmo ni un minuto más".

jueves, 4 de noviembre de 2010

Dos meses después...

Hace dos meses que no me paso por el blog. Pero ni por el mío ni por los vuestros.
El mes de septiembre se presentó agotador por la vuelta al trabajo. Os aseguro que dos meses de vacaciones pasan factura. Hacerse con la rutina resulta casi imposible. Fueron pasando los días y, la verdad, no llegaba con fuerzas para sentarme a escribir nada. Más bien sólo tenía ganas de irme a dormir lo antes posible.
Y llegó octubre y me decidí a escribir, pero luego me di cuenta de que justo se cumplían nueve meses desde que comenzamos todo nuestro caminar en este mundo de la adopción. No debería ser así, pero nueve meses es una cantidad simbólica. Muy simbólica de hecho. Es una cantidad que, en circunstancias normales querría decir un parto inminente.
Pero claro, las circunstancias de una madre adoptante no son normales. Con esto no quiero decir que sean peores. Son, simplemente, diferentes. Aunque nueve meses son nueve meses. Y pesan. Pesan mucho, sobre todo teniendo en cuenta que ni siquiera existimos en Etiopía. Supuestamente esto cambiará en diciembre. Pero para eso aún queda un mes.

Este parón era necesario. De verdad. Además, así me he colocado en noviembre. El interminable período de tiempo que se me presentaba a la vuelta de las vacaciones del último trimestre del año, se ha reducido a treinta días. De momento. Porque diciembre tiene otros 31 días. ¿Y será el día 1 cuando llegue la documntación a Addis? ¿O será el 15? ¿O será el 31? Quizá lo mejor sea no esperarlo. Pero, por mucho que lo intente, a partir de entonces cada vez que suene el teléfono se me acelerarán las pulsaciones deseando que sea la tan ansiada llamada.

Pero este mes de octubre me ha traído algo bueno. Por fin he conocido a esas maravillosas locas a las que dediqué el mes de septiembre. Nos ha costado cuatro meses organizar la quedada pero, al final, nos pusimos de acuerdo y nos reunimos este puente. Fueron casi cuatro días intensísimos. El hecho de poner cara y voz a personas que, durante casi un año, sin apenas conocerme, me han apoyado, animado, alegrado y emocionado casi todos los días desde que entré en el grupo, no tiene precio. Todas han recorrido kilómetros y kilómetros para que pudiéramos compartir momentos maravillosos en una cabaña perdida en el pueblo de Valdecañas. Y desde el primer minuto he sentido con todas una conexión maravillosa. Annuska, Marta, Gisela, Lola,Verónica  y Victoria (os he puesto por orden alfabético para que no os enfadéis, jejeje) y sus mardios e hijos... Os puedo asegurar que no olvidaré jamas esa emoción tan intensa que sentí al daros el primer abrazo. Y por supuesto tampoco olvidaré la terrible llorera que se adueñaba de mí cada vez que alguna decía que ya se tenía que marchar... En la próxima quedada me despido la primera, así sólo lloro una vez...

Y bueno, lo que espero olvidar pronto son los kilos que me han quedado de recuerdo de la quedada. No voy a decir cuántos exactamente, pero os puedo asegurar que son muchos. Para la próxima, como dijo una de nosotras, productos light, por favor.

Chicas, que os quiero un montón, que no me imagino mejor manera de comenzar el mes de noviembre que la que he tenido y que a las que no pudieron venir, os espero en la siguiente seguro, seguro, segurísimo.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Bueno, y aquí va la tercera entrada de hoy.
Sé que prometí continuar con el relato de mi mes de agosto y eso, precisamente, es lo que pretendía hacer ayer cuando recibí una llamada de teléfono que desaría no haber sufrido jamás. Afortunadamente y, antes de que os asustéis os lo digo, no fue más que un susto.

La verdad es que el día no empezó muy bien, me costó mucho dormirme la noche anterior, pues durante los primeros días de trabajo, tras la vuelta de vacaciones, casi no puedo conciliar el sueño pensando que no va a sonar el despertador. Algo casi imposible, pues lo compruebo cada día unas 10 veces antes de apagar la luz. Pero así soy yo. El caso, como os digo, es que me presenté en el trabajo con medio kilo de pintura en la cara para disimular mis pocas horas de sueño. Me esperaba un día duro, pues además de la jornada de trabajo matinal, a las 17:00 debíamos estar de nuevo en el colegio, pues nos habían convocado para el claustro general. Afortunadamente no duró más que una horita y, cuando nos disponíamos a irnos a nuestras casas, fuera del cole tenía lugar algo muy semejante al diluvio universal. No creo que haga flata deciros que cuando llegué a mi casa daba la sensación de haberme tirado a la piscina con ropa. Y claro, según cerré la puerta de la entrada, me metí en la ducha y allí permanecí mis buenos 25 minutos (mira que me sienta mal gastar agua, pero os prometo que todos y cada uno de los segundos los necesitaba desesperadamente) hasta que el calor volvió a mí. Pero el frío estaba metido en mi cuerpo y ni utilizando el secador (con unos fantáticos 26 grados en casa) fui capaz de sentirme persona de nuevo. 
Y en este punto, cuando aún estoy tiritando, me siento en el salón con mi pijama, me echo una mantita por encima y enciendo el ordenador dispuesta a seguir relatando mi verano. Pero no. Recibí una llamada.

Era mi madre, diciéndome que mi padre estaba en el hospital. Me dijo que se había caído y creo que ahí dejé de escuchar. Hasta el final que me dijo que no me pusiera nerviosa y que fuera a por ella. En dos minutos de reloj, Marcos y yo estábamos vestidos y montados en el coche. Tuve que pedirle que me dejara conducir para centrar mi atención en la carretera y no en las imágenes que pasaban por mi cabeza. 
Cuando llegamos a la puerta de Urgencias, mi madre (que al final fue con mi hermano) estaba dentro con mi padre y mi hermano y mi tío estaban fuera. Dejé el coche tirado (Marcos se ofreció a aparcarlo) y me acerqué a ellos. Ver la cara de mi hermano me hizo pensar lo peor, pero rápidamente mi tío me dijo que no había sido nada grave. Sin embargo, hasta que yo no pudiera verle no iba a respirar tranquila. 
Fui capaz de contener mi nerviosismo y hasta de decirle a mi hermano que no había pasado nada (cuando en absoluto lo creía). No derramé más que media lágrima. Yo. Que lloro con los anuncios de Navidad, que lloro si otro está llorando (da igual que sea de pena o de alegría), yo que lloro con el final de todos los libros, con las películas de Disney y con las canciones de Alejandro Sanz, que lloro con los cuentos infantiles y cuando mis niños acaban el curso en junio o los recibo de nuevo en septiembre... Vamos, que lloro con diez de pipas. Y no sé cómo, pero no lloré absolutamente nada. 

Más tarde, ya sabiendo que el desmayo se debió a una bajada de tensión (junto con, a pesar de que él no lo crea, muchísimo estrés acumulado, responsabilidades que le superan en número y una incapacidad absoluta para delegar pequeñas partes de trabajo en otros), entré en el box número 4. 

Verle ahí tumbado, con la camisa abierta, lleno de pegatinitas azules y un cacharrito (perdonad mi ignorancia pero no sé cómo se llama) en el dedo índice que traducían en el monitor las pulsaciones y la frecuencia cardíaca, una vía cogida pasándole suero y la cara blanca como el papel... Se me volvió a parar el corazón. ¿Cómo es posible que un hombre sano, de 58 años, que ha pasado por más cosas de las que debería estar permitido, se vea tumbado en una camilla, tan indefenso a mis ojos como un bebé de pocos meses, por una simple bajada de tensión? Me di cuenta que la imagen de mi padre que creé cuando era pequeña, tan fuerte como un muro de hormigón, tan sano como un roble, mostrándonos su musculatura a mi hermano y a mí y diciendo "de aquí sale el acero para hacer los barcos", o subiéndonos a sus hombros para lanzarnos a la piscina,...en un momento se quedó en eso: en una imagen, en un recuerdo. No lo he visto enfermo en mi vida, y no contaba con hacerlo hasta que tuviese muchos años más. Es probable que, incluso inconscientemente, pensara que nunca lo iba a ver así. 

Pero está claro que hasta mi padre es humano. 

Y con este pensamiento, con el corazón dividido entre la alegría de saber que estaba bien y la pena por darme cuenta de que él también puede caer, volvimos a casa a dormir. O al menos a intentarlo. Probablemente lo logré durante una hora, puede que incluso dos.

Y esta mañana, por fin, cuando me he levantado, he soltado todas esas lágrimas que debí haber dejado escapar ayer. 

Y otra vez, con kilo y medio de maquillaje en la cara, me he ido a trabajar. 

Y después de todo esto, os digo: él no es mi padre biológico y, sin embargo, siempre lo he sentido así y ayer tuve un miedo atroz a que se fuera de mi lado. Siendo esto así ¿cómo puede haber gente que aún dude del amor y de la relación que pueda existir entre padres e hijos adoptivos? ¿Todavía hay quien cree que la sangre es lo más importante? ¿Que las familias se crean mediante relaciones genéticas? Pobres necios e ignorantes que no han tenido, ni tienen ni tendrán jamás la oportunidad de entender que hay quien conoce el amor de verdad, el que nace de la relación diaria, de las preocupaciones, de las noches de insomnio, del cariño, de los juegos inocentes de aquellos que ven más allá de los parecidos físicos y son capaces de leer que son familia por amor...

Mamá, si alguna vez, en los comienzos de vuestra relación, te preocupó que él no fuera a congeniar conmigo o que no fuera una buena figura paterna, déjame decirte que esa preocupación no estaba justificada. No podías haber elegido mejor.

Papá, cuídate por favor. Me faltaste en los primeros años. Y quiero tenerte muchísimos más.

Patchwork

Este mes, quiero dedicar el blog a todas aquellas personas maravillosas que, conociéndonos o no, han querido formar parte de los sueños de nuestros hijos mediante los trocitos de tela enviados para poder confeccionar la colcha de los 100 deseos.

Pero, en especial, se lo quiero dedicar a esas locas fantásticas que, poco a poco, se han ido convirtiendo en parte de mí y de mi historia como madre. ¡Para vosotras, chicas!
No sé si os habéis dado cuenta de que tengo un blog enlazado que se llama Mar Pallarés Joies. Bueno, pues es de una chica que realiza joyas solidarias, entre otras cosas. Ha organizado un concurso en el que se sortea un lote valorado en 100€. Este dinero está destinado a llenar una maleta solidaria, como la que ya consiguieron hace poco. Si queréis más información, sólo tenéis que entrar en su blog. Además, podréis ver las maravillas que realiza. Por supuesto, nosotros ya tenemos un colgante de África y unos pendientes del mismo continente que están esperando a que lleguen nuestros pequeñines. Ánimaos a participar en esta maleta solidaria, bien en el sorteo o bien comprando alguna de las maravillas.

lunes, 30 de agosto de 2010

Mi mes de agosto

Ya se acaba el mes de agosto. Ya se acaba mi mes. Y ya se acaban también mis vacaciones.
En estos últimos 30 días he hecho muchas cosas, apenas he parado en casa y al final, tanto movimiento ha traido consecuencias: la ciática ha vuelto a mí.
Llevo tumbada en la cama tooodo el día, exceptuando la horita que me he tomado para comer y que he pasado sentada en el sillón. Mañana es el último día antes de comience a trabajar y me lo pasaré igual que hoy, pues no es cuestión de llevar dos meses de vacaciones y empezar el día 1 con dolores.
Pero qué le vamos a hacer. Yo ya sabía que tanto movimiento no sería bueno.

El día 1 de agosto fue nuestro aniversario de boda, el primero. Como caía en domingo, decidimos celebrarlo durante todo el fin de semana. Fue toda una sopresa, porque no tenía ni idea de dónde dormiríamos. Y resultó fantásticamente bien. Comenzamos el sábado comiendo en uno de mis restaurantes favoritos de Cuenca. Se llama El Recreo Peral, si alguien viene por aquí y quiere darse un gustazo, que no lo dude. Además está situado en un entorno privilegiado, con la hoz y el río rodeándolo. La especialidad es el arroz con bogavante, pero cualquier otro plato de la carta es digno de ser mencionado. Y yo, con lo que disfruto comiendo, pues podéis imaginaros lo rico que me supo todo.
Con la barriga bien llena de buena comida y la garganta bien hidratada con un buen vino, nos pusimos de camino al pueblo donde pasaríamos el fin de semana: Fuentes. Os recuerdo que yo no sabía a dónde íbamos, pero la espectativa de una casa rural me llamaba muchísimo la atención. Y cuando llegamos y vi esa cabañita tan auténtica, me puse más contenta todavía. Os adjuntaría las fotos, pero hoy mi ordenador ha decidido que cualquier cosa que tenga que descargar supone mucho trabajo para él, así que tendréis que hacer uso de la imaginación: uno de los puntos más altos de un pueblo, un caminito estrecho para nuestro todo terreno, una verja de alambre y una parcela llena de árboles detrás de los cuales se eleva una casita de madera de las auténticas, de las que se han hecho palo a palo, con sus escaleritas incluídas. Una sola habitación en la que se encuentra la cocina, el comedor y el salón. Una puerta da acceso al baño en el que se aprovechan todos los rincones y fuera, detrás del sillón, una escalera de mano que da acceso a la cama. Y digo cama, no dormitorio, pues la cama está colgada por encima del salón.
Preciosa.
Y el domingo fuimos a recorrer un paisaje igual de bonito, hicimos un poco de senderismo (no mucho, pues mi ciática podría amenazar con aparacer en cualquier momento) y visitamos unas lagunas maravillosas con unas leyendas romantiquísimas.
En una de ellas descubrimos... LIBÉLULAS. Sí, sí, y no una ni dos, hasta cuatro vimos. Claro, con una sorpresa de este calibre, con señales del destino incluídas, pues el fin de semana fue perfecto en todos los sentidos. Para los que no lo sepáis, cada país tiene un animal (o insecto) representativo por cualquier razón. El de Etiopía es la libélula.

Como es un poco tarde y apenas he comido en todo el día, con la intención de volver cuanto antes a tumbarme, voy a dejaros en este punto y a intentar moverme para ir a cenar. Mañana os sigo contando mi mes de agosto.

martes, 24 de agosto de 2010

Luna llena

Esta noche hay luna llena. Esta noche encenderemos una vela roja por vosotros que nos esperáis y por todas las familias que aguardan encontrar la mitad que les falta.













Una creencia china dice que si 100 familias piden el mismo deseo a la luz de la luna llena, durante la cena, con una vela encendida, se concedera el deseo.

Además, se dice que un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper. Sé que el hilo es invisible, pero yo voy a hacer mi particular adaptación de esta creencia y llevaré, desde hoy, un hilo rojo que me permita estar más cerca de vosotros.

jueves, 5 de agosto de 2010

Mi mes, mi blog, mi fondo

Como ya estamos en el mes de agosto, toca cambiar el fondo del blog. He pensado mucho cuál ponía. he tenido que decidir entre elegir un fondo infantil o hacerme un pequeño regalo y, dado que pasado mañana es mi cumpleaños, he optado por lo segundo.
Al entrar en el blog de Yolanda (de aquí es de donde salen todos mis fondos) e investigar un poco, me he topado con el que ahora véis en el mío y me ha parecido perfecto por varios motivos:

- Adoro África desde que te tengo uso de razón;
- Soy una leo en toda regla, y el león proviene de este continente;
- Y ésta es la tierra que verá nacer (o ha visto ya) a mis hijos.

Con lo cual, no hay nada más que añadir.
Espero que os guste.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Firma con la ECAI

 
Bueno, pues como lo prometido es deuda, paso a relataros nuestro encuentro con el abogado de Behbey.

Como ya dije, firmamos el pasado 21 de junio. Ese mismo día, aterrizábamos en Barajas después de finalizar nuestro viaje por Méjico. Completábamos 24 horas sin dormir, agotados, acalorados y sin saber si nos tocaba comer, cenar o desayunar. Pero como las penas con pan son menos, aguantamos como jabatos con tal de llegar al despacho y firmar.

Tengo que de decir que la espera se hizo mucho más llevadera gracias a unos grandes amigos que nos recibieron en su casa y nos invitaron a una cervecita. Hubiéramos comido con ellos pero, como ya os he dicho, ni ganas nos quedaban para eso.
El caso es que quedamos con ellos porque tenían mi partida de nacimiento, uno de los tantos documentos necesarios para poder completar nuestro expediente. La historia de mi partida es muy graciosa. Veréis:

Resulta que yo nací en Madird pero llevo ya unos años viviendo en Cuenca, con lo cual, debo pedir la partida en el Registro Civil de Madrid. Hasta aquí todo bien. Perfecto. Pues no creáis que mi odisea se solucionó después de todo aquello que relaté en una de mis entradas anteriores. No. Yo no podía tener tanta suerte y marcharme de vacaciones tranquila.
Una vez que pasó un tiempo prudencial para ellos (que, en ningún caso, coincide con el del resto de los mortales), decidieron darme luz verde para pedir otra partida (porque es un pecado mortal solicitar de nuevo tu partida cuando tienes otra en curso, a pesar de haber pasado cuatro semanas desde que la pediste). En este caso, marqué la casilla que dice "Recoger en el Registro", con la idea de autorizar a estos amigos de los que hablaba al principio, para que fuesen a por ella (puesto que yo estaría de viaje y firmaría el mismo día de nuestra llegada). Muy bien, pues me voy de vacaciones habiendo enviado por correo la documentación necesaria cuando solicitas que sea otra persona la que recoja tus documentos oficiales. Me aseguré de que mi petición llegó al R.C. y me fui tan contenta pensando que tooodo estaba solucionado.
Cuál es mi sorpresa (nada grata, por supuesto), cuando desde la Riviera nos conectamos a internet y me encuentro con un mail del R.C. en el que pone "Su solicitud se ha cursado favorablemente, por lo que ya puede pasar a recoger su partida de nacimiento literal al REGISTRO CIVIL DE CUENCA". De verdad, por mucho que lo intentéis, no creo que logréis haceros una idea de la sensación de ahogo, de desesperación y de impotencia que me embargó. Lo intenté, os prometo que intenté no soltar ni una sola lágrima, más teniendo en cuenta que nos encontrábamos en un autobús lleno de gente, deseando llegar a Chi Chén Itzá. Pero la angustia me pudo y acabé llorando en silencio. Y el pobre Marcos, a mi lado, con el móvil en la mano mostrando mi bandeja de entrada en Yahoo.es, intentando animarme.
A todo esto, debo deciros que era viernes, teníamos todo el fin de semana por delante y, además, en Madrid ya era por la tarde, con lo cual no se podía hacer nada hasta el lunes. Ahí me véis, hirviendo de rabia y deseando tener delante al funcionario de turno que acababa de conviertir mis vacaciones en un calvario.
Al final, el sábado, hablé con mi madre, le pedí que el lunes a primera hora se acercaran al R.C. de Cuenca a ver si realmente estaba allí o se trataba de una nueva fumada del trabajador. Afortunadamente, esta vez era verdad. Así que, a las diez de la mañana del lunes, mi partida viajaba de nuevo a Madrid, por correo urgente y certificado, a casa de estos amigos, de forma que el miércoles, cuando nosotros llegásemos, estuviera allí.
Os prometo que hasta que no tuve en la mano el sobre, lo abrí y vi la partida, no respiré tranquila. Aún esperaba que en vez de haberla enviado literal, fuera una normal. Después de tanto, nada me hubiera parecido raro.
Así que, mil gracias, Nieves y Carlos, por todo. Y a mis padres también, claro, que fueron quienes la enviaron de vuelta a Madrid. Y ya puestos, quiero agradecer a todo el equipo que se dedica a la ardua tarea de buscar en el ordenador una partida de nacimiento, imprimirla, sellarla y enviarla a donde a ellos les parece, por lo deprisa que lo hicieron todo. Sin su preocupación por mi necesidad, sé que nunca hubiera tenido a tiempo ese ansiado papel para poder realizar mi sueño (rídiculo, al fin y al cabo) de firmar con una ECAI para poder ser padres. Gracias, de verdad, siempre podría haber sido peor.

Y retomando el hilo, pues eso, que al final, a las 6 de la tarde estábamos sentados en el despacho de Enrique, firmando el tan ansiado contrato. Y cuando nos disponemos a revisar la docuementación... ¡TACHÁN! Nueva sorpresa: una de las cartas de aval no es válida (antes de firmarla ante notario, se la envié por mail, pero también tuve la suerte de ser ésa entre un millón que envía mails que acaban perdidos en el ciberespacio), Marcos y yo estábamos empadronados en sitios diferentes y, encima, a pesar de haber pedido un CERTIFICADO de empadronamiento bien alto y claro (porque os prometo que, quizá, otra cosa no, pero hablar, hablo muy bien), resulta que me dieron un VOLANTE. Y  aquí entono el mea culpa, porque debería haberme cerciorado de que me daban lo que pedía, pero cómo iba yo a imaginar que no existe ni una sola persona que haga bien su trabajo...

Con lo cual, volvimos a Cuenca casi casi como llegamos a Madrid: con las manos vacías. Sí, habíamos firmado el contrato, pero aún nos quedaba trabajo. Bien, pues en cuanto volvimos a ser dueños de nuestros horarios habituales de alimentación y sueño, allá que nos fuimos a la Oficina del Padrón a empadronarnos en la misma casa, dejamos muy clarito que necesitábamos un certificado firmado por el alcalde y nos contestaron que estaría listo el viernes de la siguiente semana. Por otro lado, arreglamos la carta de aval, pedimos cita con el notario y chimpúm catapúm.

Y diréis "y colorín colorado, este cuento se ha acabado". Pues no. Me marcho el viernes siguiente a por mi padrón, me atiende otro empleado (empelada en este caso), le comento que ya estuve la semana anterior, que venía a recoger un certificado, que patatín patatán. Y ¿sabéis lo que me da? Palabrita del Niño Jesús, que me quede en el sitio si miento (como dice una compañera mía), un ¡¡¡¡VOLANTE!!!! Imaginaos mi cara... Con toda la paciencia del mundo empiezo la siguiente conversación:

(YO): Perdona, pero te he pedido un certificado.
(FUNCIONARIA): Ah, bueno, pero el volante y el certificado valen igual.
Y: No, verás, la semana pasada tuve que volver porque, anteriormente, me disteis un volante a pesar de haber solicitado un certificado y resultó que no me valía. Te estoy pidiendo un certificado.
F: Pero es que, yo te estoy diciendo, que valen igual.
Y: Bueno, y yo te estoy diciendo que quiero un certificado, que estuve la semana pasada, que he tenido que volver hoy porque lo tenía que firmar el alcalde, y que, para lo que lo necesito no me vale un volante.
F: Uy! pero es que ese tipo de certificados están en una carpeta en el despacho y me tengo que levantar.
(un despacho cuya puerta yo podía tocar con la mano desde la silla en la que estaba sentada).
Y: Pues me parece muy bien.

Al final la tía se levantó y fue a por la carpeta, prácticamente me tiró el certificado a la cara y encima me suelta "Pues el volante te lo llevas, porque yo no lo quiero para nada".

Así que, después de esto, de firmar ante el notario y enviarlo todo por correo al abogado, una vez confirmado todo, hicimos la transferencia del primer pago.

Y, ahora sí, por fin, podemos respirar.

En teoría, contando con el parón de agosto y septiembre, empezaremos a existir en Etiopía en Diciembre.

Y ahora sí, por fin, colorín colorado, este cuento se ha acabado.

lunes, 26 de julio de 2010

Luna llena

Esta noche hay luna llena. Esta noche encenderemos una vela roja por vosotros que nos esperáis y por todas las familias que aguardan encontrar la mitad que les falta.













Una creencia china dice que si 100 familias piden el mismo deseo a la luz de la luna llena, durante la cena, con una vela encendida, se concedera el deseo.

Además, se dice que un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper. Sé que el hilo es invisible, pero yo voy a hacer mi particular adaptación de esta creencia y llevaré, desde hoy, un hilo rojo que me permita estar más cerca de vosotros.

jueves, 22 de julio de 2010

...Y se acabó el viaje de estas vacaciones




Bueno, pues ya estamos de vuelta con menos estrés, con más tranquilidad, con menos dinero y con más fuerzas para afrontar todo lo que venga.

Este año y, con la esperanza de que sea el último que podamos hacer un viaje por todo lo grande (por aquello de los niños), decidimos pasar diez diítas en México, en un resort de lujo y con todo incluído. Aprovechando las ofertas de última hora, nos montamos unas vacaciones por todo lo alto, con la única idea de descansar, descansar, descansar y descansar. Bueno, también teníamos otros deseos, a saber: desconectar, desestresarnos, descontracturarnos, desligarnos de la rutina, des, des, des, des, y más des. Cabía otra opción: tomar muuuuuucho el sol y volver morenitos, morenitos, pero al ir en época de lluvias, poco ha sido el color que hemos cogido. Aunque eso es lo de menos, porque con 34 grados a la sombra y una humedad del 90%, en más de una ocasión estuvimos a puntito de honrar a algún dios maya con una danza para que tuviera a bien concedernos un poco de lluvia. Pero afortunadamente para nuestros huesos y para la vista de los que nos rodeaban, el agua llegó solita y prácticamente nos acompañó durante todo el viaje.

El caso es que, las 9 horas de avión para llegar a Cancún se llevaron muy bien, pero las 9 de vuelta, con cambio de día incluído, con el equipaje de mano a reventar de regalitos, la certeza de saber que se acabó la tranquilidad, las tres o cuatro horas que nos esperaban en Madrid, más las dos de coche hasta Cuenca, dieron como resultado unas 30 horas sin dormir nada envidiables. Así que, nada más llegar a casa a las nueve de la noche, la que suscribe se metió en la cama casi sin desvestirse y no amaneció hasta el día siguiente a las 11.30 de la mañana. Y eso porque tenemos unos vecinitos la mar de escandalosos, que si no... mis 20 horitas de sueño no me las hubiera quitado nadie.

Pero en fin, como siempre, todo lo bueno tiene que acabar. Ahora toca echar la vista atrás y hacer recuento de las cosas maravillosas que hemos visto y vivido en este viaje. Hemos conocido una tierra maravillosa, habitada que gente estupenda, amable, alegre, hospitalaria... con una tradición tan rica como sus miles años de historia de la que dan buena muestra las fantásticas construcciones que pueblan cada rincón del país, así como las impresionantes ruinas de Chi Chen Itzá, la zona de Tulum y Cobá... o la inteligencia que demuestran al haber sabido fundir en una sola las costumbres que el paso de varias civilizciones fueron aportando al mundo mejicano.
Ahora, una vez en casa, nos quedan las fotos, los recuerdos que hemos comprado y las miles de imágenes maravillosas que guardamos en nuestra retina, así como los olores y sabores de los que hemos disfrutado durante nuestra estancia...

Ah... por cierto, esas cuatro horitas de parada en Madrid fueron para firmar con el abogado de Behbey. Y diréis "¿y por qué demonios no has empezado por ahí y no estás dando saltos de alegría?" Pues porque algunos documentos que llevamos no estaban bien, así que, como si no hubiéramos hecho nada. Pero eso es otro capítulo que dejaré para mañana.

Ahora os pondré algunas fotillos para que me tengáis un poquillo de envidia (jejejeje).







¡Y que viva México!

miércoles, 7 de julio de 2010

Leyenda de amor y vida

- Abuelo, ¿nos cuentas un cuento antes de irnos a dormir?
- ¿Un cuento? Esta noche os contaré mejor una leyenda. Prestad atención:

“Cuenta una antigua leyenda que, hace muchísimos años, cuando el lobo era el amo y señor del mundo terrestre y el halcón lo era del celeste, dos almas vieron la luz del día por primera vez y su destino se unió con el primer aliento de vida.

Cuenta esta misma leyenda que, a pesar de estar consagrados el uno al otro, pendía sobre ellos, como un pesadísimo lastre, el dolor de una traición, el color del odio y la sed de venganza.

Efectivamente. Como ya os podéis imaginar, estos seres amantes pertenecían a clanes diferentes. Clanes que, en un tiempo mucho más remoto, fueron uno solo, pues descendían del mismo hombre y se crearon en el mismo útero. Dos hermanos gemelos, idénticos, iguales por fuera y, sin embargo, opuestos por dentro. La noche y el día, el cielo y el infierno, la luz y la oscuridad, el agua y el fuego… imaginad todos los contrarios que podáis y, ni aún así, conseguiréis siquiera, aproximaros al grado de diferencia que existía entre ellos.

Sigue la leyenda diciendo que, al llegar a la edad de diecisiete, los hermanos se enamoraron de la misma mujer y, sin decírselo a ella, comenzaron una competición encarnizada para disputarse su amor. Su lucha duró once días con sus once noches y la madre, enferma de dolor y ahogada en llanto por el abismo que, poco a poco, se iba abriendo entre sus dos hijos, habló con el origen de tanto mal y le contó a la muchacha el motivo de su desdicha.

Según esta leyenda, ella decidió convencer a los hermanos de que no estaba interesada en ninguno de los dos. En ese instante, ellos, cegados por el tormento del rechazo, ofuscados por la ira, se pusieron de acuerdo en una sola cosa: si no era para ellos no sería para nadie.

Y sí, como ya habéis anticipado, acabaron con su vida.

En el mismo momento en que una gota de su sangre bañó la tierra del lugar, unas enormes nubes negras cubrieron el cielo, el sol dejó de brillar, la lluvia arreció durante días y las desgracias se sucedieron una tras otra por un solo motivo: la hermosa joven no era otra que la hija mortal de un dios. Y su maldición fue la peor jamás escuchada: si su hija no podía vivir, si su risa ya no podía ser escuchada, si él ya no podía volver a verla, ningún mortal sobre la tierra volvería a tener cordura.

La familia de ella clamó venganza: el corazón de los jóvenes, pues este fue el motor de la desgracia y los muchachos, aterrados, se acusaron el uno al otro rompiendo los pocos hilos que aún juntaban sus lazos fraternales. Huyeron cada uno en direcciones distintas y, el clan, al no poder calmar su sed de venganza con los hijos, asesinó a la madre, sacándole las entrañas por ser éste el lugar donde se engendró a los bárbaros. Y su esposo enloqueció y vagó por el bosque buscando su alma.
Nadie volvió a verlo jamás.

Sin embargo, aunque tiempo después los hermanos fundaron sus propios clanes, ninguno de sus descendientes fue feliz y, en respuesta a sus desgracias se culpaban el uno al otro.  Así fue como el odio, el rencor y la oscuridad, persiguió siempre a sus descendientes.
Mucho tiempo después, nacieron los protagonistas de esta historia, a la misma hora y el mismo día. Su destino, como ya hemos dicho, era estar juntos pues habían nacido para librar al mundo de la pena. Mas no era un destino fácil, pues ni siquiera sus clanes estaban cerca.
Narra la leyenda que, llegados a la edad de diecisiete (la misma que sus antecesores), sintiendo un impulso vital, abandonaron sus clanes y vagaron once días con sus once noches hasta encontrarse. En el mismo instante en que se vieron, se enamoraron. En el mismo momento en que se tocaron, supieron que eran uno sólo. Y en el mismo segundo en que se besaron, un profundo dolor les atravesó el corazón haciéndoles comprender que su amor estaba prohibido. Sin embargo, era tan fuerte su sentimiento, era tan primitiva su necesidad, que escaparon juntos y desoyeron la tradición de odio de sus clanes. Los dioses, enfadados por desobedecer su maldición, por ser felices, por amarse, decidieron castigarlos.

Una noche, mientras dormían, los separaron depositando a cada uno en lugares tan remotos que nunca podrían volver a encontrarse. Ella apareció en una cueva fría y oscura; él, en una explanada ardiente y desolada.

Y dice la leyenda que, tanto, tanto lloró él que se convirtió en mar y tanto, tanto lloró ella que se transformó en río.

Y como todos sabéis, el agua siempre encuentra un resquicio por donde escapar y eso hizo el alma de la joven, encontró un hueco por el que abandonar la cueva y descendió montañas, atravesó bosques y regó praderas hasta que encontró a su amado transformado en mar.

Así fue como, burlando la terrible maldición de los dioses, volvieron a encontrarse. Y esta vez se unieron y su felicidad fue tan plena que inundaron las riberas de flores y plantas.

Y según relata la leyenda, este es el motivo de que, allí donde haya agua, haya siempre vida. Porque el amor siempre busca una salida. Y siempre la encuentra".

martes, 6 de julio de 2010

Sin ganas de nada...

Pues eso, que llevo muchos días sin escribir en el blog. Pero es que tengo taaaaan poquitas ganas...
Y no es por falta de noticias, sino más bien por desánimo.
Resulta que hace ya unas cuantas semanas hablamos con el abogado de la ECAI, quien nos dijo que empezásemos a preparar toda la documentación. A saber:

- dos cartas de aval,
- una carta de motivación,
- fotocopia de los pasaportes,
- certificado de nacimiento,
- certificado de matrimonio,
- certificado de antecedentes penales,
- certificado de empleo/ingresos,
- entre 6 y 8 fotos de la familia, amigos y casa,
- 4 fotos de carné de cada uno.

Bueno, pues el caso es que empecé muy ilusionada preparando toda la documentación, convencidad de que esta semana firmaríamos con ellos y, según mis cálculos, empezaríamos a existir en Etiopía allá por octubre. El problema es que, desde que solicité mi partida de nacimento en Madrid (de eso hace ya tres semanas), aún estoy esperando a que me la manden. Según ellos tendría que ir a recogerla en el Registro Civil de Cuenca, y según los de Cuenca, jamás en la vida habían oído hablar de que las partidas de nacimiento se pasen de una  comunidad a otra cuando el solicitando ha pedido que se la envíen por correo postal a su domicilio. El caso es que yo llamo al Registro civil de Cuenca para ver si la han recibido y nadie contesta a mis llamadas, pero es que llamo a la calle Pradillo en Madrid, e idem de idem. Como resultado me encuentro con que me voy de vacaciones la semana que viene y no he firmado nada ni tengo noticias de mi partida de nacimiento.

Y yo me pregunto ¿de qué sirve matarme a preparar la documentación, a tener todo listo, a presionar a mis amigos para tener las cartas de aval lo antes posible, de suplicarle un hueco al notario para firmar, de vacunarme con suficiente antelación, si al final todo depende de un funcionario que tenga a bien enviar mi partida de nacimiento?
Supongo que no todo el trabajo que tienen se reduce a enviar partidas a domicilio, pero ¿tan complicado es imprimir, sellar y enviar? Entiendo que estén cabreados por lo que se les está haciendo con el sueldo, pero ¿tengo yo la culpa? ¿Tenemos que pagar los platos rotos personas que lo único que queremos es un maldito papel para poder ser padres? ¿Es justo que paguemos los platos de los demás?

Así que, aquí estoy, con toda mi documentación preparadita, bien guardada en una fundita de plástico transperente para no perder absolutamente nada, y con toda la ilusión por firmar hecha trizas...

Claro, que teniendo en cuenta el ritmo que ha seguido nuestro proceso, lo mismo están esperando a que nos vayamos de vacaciones para enviarnos la dichosa partida, pues desde que empezamos este camino, todas las noticias nos han llegado estando fuera de casa y, por lo tanto, las hemos recibido con varios dìas de retraso...

De cualquier manera, perdiendo un mes entero con el dichoso papeleo, sólo tengo en la cabeza que tardaré un mes más en conocer a mis hijos.

Es tan frustrante... Pero claro, pensando en positivo (o, al menos, intentándolo), ¡que todos nuestros problemas sean estos!

sábado, 26 de junio de 2010

Luna llena

Esta noche hay luna llena. Esta noche encenderemos una vela roja por vosotros que nos esperáis y por todas las familias que aguardan encontrar la mitad que les falta.













Una creencia china dice que si 100 familias piden el mismo deseo a la luz de la luna llena, durante la cena, con una vela encendida, se concedera el deseo.

Además, se dice que un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper. Sé que el hilo es invisible, pero yo voy a hacer mi particular adaptación de esta creencia y llevaré, desde hoy, un hilo rojo que me permita estar más cerca de vosotros.