domingo, 7 de marzo de 2010

El hada que quería ser mamá.

PARTE III
Durante este tiempo, el hada siempre iba a hablar con la anciana. A nadie más le contó en qué se había metido y por eso, las demás no comprendían que prefiriese pasar el tiempo allí, recluida y en silencio cuando podía irse con ellas, disfrutar del sol y del ruido que producían todas sus voces juntas. Ellas no entendían que la joven hada sólo buscaba una compañía amable, tranquila, que no le tuviese lástima por no poder subir a lo alto del Árbol Sagrado.

Así pasaron los días y, cada cierto tiempo, ella se asomaba al arroyo y estudiaba su reflejo cambiante por las ondas del agua. Se preguntaba, buscaba respuestas e, incluso, a veces se cuestionaba si lo que estaba haciendo era correcto: al fin y al cabo, todas esas haditas se conocían bien, se querían, se preocupaban las unas de las otras, tendrían sus amistades… Luego, ¿quién era ella para separarlas? ¿Acaso debería seguir intentando alcanzar la copa del Árbol Sagrado? Era en estos momentos cuando más desesperada se encontraba y más necesidad tenía de la limpia y tranquila mirada de la anciana hada. Allí sentía que todo estaba bien, que todo era correcto…


Un buen día, cuando ya creía que el arroyo no le devolvería el reflejo que ella tanto ansiaba, se asomó y la felicidad se hizo dueña de su corazón: de repente, vio su cara reflejada en el agua, quieta, limpia, clara, transparente… ¡Era un sí! ¡Sí! Había conseguido superar la más difícil de las pruebas. El arroyo le daba su bendición y pronto podría reunirse con la que sería su hijita. Y loca de alegría fue corriendo a contárselo a la anciana. Las dos lloraron y se rieron al mismo tiempo y fue entonces cuando ella decidió que quería compartir la maravillosa noticia con las demás.

Y fue entonces cuando descubrió que no todo el mundo se alegraba por ella. La cuestionaron, la juzgaron, le recriminaron que no había intentado ser madre con muchas ganas, como el resto de ellas. Le auguraron fracasos con su hijita e incluso llegaron a decirle que jamás la querría como ellas querían a las suyas y todo porque su hija no llegaría de una nube moldeada con gotitas de caramelo por sus propias manos.

Si bien es cierto que, al principio, se vio muy afectada por todas estas opiniones, en cuanto recordó todo el apoyo de la anciana y toda las historias del Refugio que ésta le había contado, se enfrentó a las demás diciendo que no había pedido su aprobación, tan sólo había querido hacerlas partícipes del acontecimiento más importante de su vida. Y ellas no tenían por qué aceptarlo, pero ella no tenía por qué escuchar sus comentarios.

Como el viaje al Refugio no era inmediato, al hada joven le dio tiempo a preparare su casa y su corazón para esa nueva parte de su vida. Y, al mismo tiempo, algunas hadas de las que, al principio se opusieron a su idea, poco a poco fueron recapacitando y entendiendo que cada una puede vivir su vida como mejor le parezca, que todas las hadas tienen derecho a ser madres de la manera que ellas elijan y que las que la quisieran y se consideraran sus amigas, se alegrarían por ella y la apoyarían durante el resto del proceso.

8 comentarios:

Irdala dijo...

Ay, qué soponcio me estoy llevando con el cuento. ¡¡Qué bonitooooo!!

Mil besos.

Ángeles Ibirika dijo...

¡Qué bonito! Emociona descubrir, tras este hermoso cuento, las dificultades que has tenido que pasar.

Si una madre se prepara para serlo durante nueve meses de gestación, ¡qué maravillos resultado obtendrá una madre que se ha preparado durante tanto, tantísimo tiempo, desafiando a todos los convencionalismos que la rodean!

¡Qué suerte van a tener tus dos precioso soplos de aire cálido! Y es que hay madres, y MADRES, y tus chiquitines van a tener la mejor MADRE del mundo.

Un abrazo inmenso.

meriam dijo...

I think this fairytale has such an important life message and as a mother I would like to teach Ayden this as basic rules of life.

Me encanta! Me encanta!

Meriam

Pili dijo...

Laura, que bonito....viendo caer la nieve y leyendo esta preciosa y real historia...ainsssss!!!!!

Laura dijo...

Irdala, ya no llores más que no te van a quedar lágrimas para el día más importante de todos. ¡Y ese día sí que vamos a llorar todos como unos descosidos! Yo, por lo menos!

¡Ay, Ángeles! No sé si seré la mejor madre del mundo, pero tengo intención de hacerlo lo mejor posible.
Es una maravilla leerte y saber que alguien de tu categoría dedica unos minutillos a pasarse por aquí.
Mil gracias por tus comentarios y un beso enorme.

Meriam, we said it yesterday: education is the base of everything. Without it, countries have no future. And our kids are that future! I'm sure you are a great mother and Ayden will grow up having a wonderful base!

Nieves dijo...

¡Mira que es mala la gente! ¿Así que algunas no estaban de acuerdo?
Bueno, pues ni caso. A palabras necias, trompas de Eustaqui en sentido letárgico, niña.

besos

LOLA REY dijo...

Perdona que te comente pero déjame decirte que estoy cansada de ver niños y niñas completamente descuidados por sus madres biológicas y en cambio conozco a dos maravillosas madres que han adoptado cada una de ellas dos niños, de los cuales tres tienes problemas y dos de ellos de bastante importancia, y las veo al pie del cañón, día a día, con una paciencia y un amor inmensos....Para ser madre hay que hacer algo más que parir y por tu entusiasmo y tu gran sensibilidad se nota que eres una gran madre. Por favor que jamás los comentarios maliciosos desanimen a las personas como tú.
Mil besos y todo mi apoyo

Laura dijo...

Hola Lola,

ante todo, disculpa que no te haya respondido antes, pero he estado de viaje y llegué ayer.
Muchísimas gracias por tomarte el tiempo de dejar un comentario en mi blog teniendo en cuenta, como dices, que no nos conocemos de nada.
Te agradezco, de igual modo, la confianza y la seguridad con la que afirmas que seré una buena madre, pues es algo a lo que todas aspiramos y, como dices, no todas lo consiguen.

Mil gracias, de nuevo, por tu apoyo y tus buenos deseos.

Un beso enorme.