viernes, 5 de marzo de 2010

El hada que quería ser mamá.

Sé que muchos de los que me leéis estáis esperando que cuelgue las famosas fotos de la reforma de casa y de los deseos que me van llegando pero, en vista de que, cuanto más inteligentes son las nuevas tecnologías, más idiota me vuelvo yo, os propongo un trato: las fotos por un nuevo cuento. ¿Aceptáis? Bueno, si no lo hacéis, os va a dar igual, porque la decisión está tomada, jejeje.

PARTE I
Había una vez, un hada mayor. Pero mayor, mayor, mayor. Tan mayor que nadie sabía cuántos años tenía. Nadie sabía cuánto tiempo llevaba allí y nadie sabía cuánto tiempo se quedaría.

Las demás hadas le preguntaban, pero ella nunca contestaba. Tan mayor era que incluso hablar, le costaba un esfuerzo tremendo. Tremendísimo.
Lo bueno de ser tan mayor era que, después de haber vivido tanto, había visto una cantidad enorme de cosas y había aprendido muchísimo. Las hadas más jóvenes no la tenían muy en cuenta. Decían que no servía para nada. Ni siquiera para dar consejos o contar historias como el resto las abuelas. Ella sabía que decían esas cosas, pero no le importaba porque creía que lo hacían sólo porque eran jóvenes y no sabían de la vida.
Un día un hada decidió que quería ser mamá. Para ser mamá en el Reino de las Hadas, hay que pasar una difícil prueba. Ésta consiste en volar a lo alto del Árbol Sagrado, construir una cama con trocitos de nubes y esperar allí a que lluevan gotitas de caramelo. Cada parte de esta prueba es muy importante: no todas consiguen llegar a lo más alto del Árbol pues, como sabéis, las hadas son pequeñitas y cuando llevan mucho tiempo volando, sus alas se cansan y deben parar. Las que consiguen llegar, deben implorar al Árbol Sagrado que las deje trepar por sus ramas, para estar cerca de las nubes y coger los trocitos necesarios para construir una camita. ¡Y el Árbol Sagrado no deja hacer eso a cualquier hada! Debe ser un hada buena, responsable y amorosa; pues educar a un hada bebé requiere de esas tres cualidades, puesto que este trocito de nube se convertirá, más adelante, en el corazón de un hada. ¡Cuidar del corazón de un hada y procurar que en él nunca aniden el rencor, el odio o la maldad es una tarea muy importante!
Una vez hecha la camita, toca la parte más dura: esperar a que lluevan gotitas de caramelo. Ésta es una parte muy especial: sólo llueve caramelo una vez cada mucho tiempo y algunas hadas se cansan de esperar y abandonan los corazoncitos de las pequeñas. Es importante recoger el máximo número de gotitas de caramelo, pues éstas crearán  haditas dulces y no ariscas y serias. Cuando se han pasado todas estas fase, entonces cada hada va dando forma a la nube hasta que a ésta le crecen unas alitas pequeñitas, pequeñitas, pequeñitas. Y luego, poquito a poquito, la nube se irá transformando en una nueva hadita.


Espero que os esté gustando. Mañana seguimos.

6 comentarios:

Pili dijo...

LAURAAAA!!!! Pero que bonito!!!!
Que bien escribes!!!! Esto es como el "teletalaku", jajaja...a ver para cuando la segunda parte, que me tienes en ascuas!!!
Un besazo!!
Pili

Laura dijo...

Muchas gracias Pili!!
Supongo que la segunda parte la colgaré mañana o pasado... pero hay una tercera parte!! jejeje, es que es un poquito largo y lo tengo que dosificar.
La teletalaku es mucho más interesante que la mía... ay que ganas de tenerla ya aquí!

Irdala dijo...

¡Hala, hala, qué bonitoooooooo!

Besos.

Nieves dijo...

Lo dicho, guapa: te toca escribir los cuentos para Navidad.

Qué bonito !!!

Anda, no tardes en continuar con la historia, que me encanta.

Besitos

meriam dijo...

I sure missed a lot!
Such a beautiful fairytale, you should write a book for christmas!

Un Beso,
Meriam

Laura dijo...

Jaja, Nieves, Meriam está de acuerdo contigo, así que lo mismo tengo que haceros caso!

Yes, Meriam, you missed a lot, hahaha. Try to have a look these days because I'm going to put the wishes! We keep in touch, ok?

Irdala, verás cuando llegue el final real!! Muuuuuuucho más bonito!! Deberías empezar con las vacunas!