lunes, 8 de julio de 2013

16 días



Este es el tiempo que llevamos aquí. Y ya comienza a hacerse pesado. Menos mal que hemos empezado a salir del hotel desoyendo los consejos de la ECAI. No sé si estamos haciendo bien, porque la semana pasada pedimos a nuestro representante que nos diera una copia de la sentencia para poder salir con D. a la calle y aún la estamos esperando. Pero es que aguantar aquí dando solo una vuelta a la manzana, es como para volverse loco. 

Ayer salimos con una familia de Gijón que piensa lo mismo que nosotros y estuvimos viendo el mausoleo de Menelik II, el emperador etíope que consiguió unificar el país y fundar la ciudad de Addis Abeba, gracias a un capricho de su mujer Taytu Betul. Precioso, por cierto. Y desde allí nos fuimos andando hasta la Avenida Churchill (¡menudo pateo!) donde hay un montón de puestecillos para gastarse el dinero en souvenirs. Tan solo dimos una vuelta de reconocimiento y quedamos para hoy. 

Así que esta mañana, a las diez y poco, nos hemos metido en el taxi y hemos estado dos horas y pico regateando y comprando regalitos y recuerdos. 

Esta ciudad es totalmente alucinante, llena de contrastes de todo tipo y absolutamente caótica. Me gusta mucho, pero reconozco que es excesiva para mi tranquilidad. Habrá quien adore tanto jaleo pero a mí, y eso que soy la Reina del desorden, esto me agobia. Por no hablar de la contaminación, que no se lleva nada bien con mi sinusitis. 

No sé cuánto tiempo más tendremos que permanecer aquí, pero quiero ver muchos más lugares de este país. O, al menos, de esta ciudad. Quiero tener fotos y recuerdos (como mínimo visuales) para poder contar a D. como es Addis. Hablarle de sus gentes, sus calles, sus costumbres, sus olores... Quiero proporcionarle una base sobre la que construir su identidad etíope, algo en lo que pueda comenzar a buscar sus orígenes si algún día esa curiosidad se le llegara a despertar. Con sentencia o sin ella. 

De las rabietas ya tenemos suficiente documentación... y me da que vamos a recopilar mucha más aún. Esta mañana, sin ir más lejos, hemos vivido otra. Esta vez el detonante ha sido algo tan sencillo como una botella de agua. Teníamos dos en la mesita de la habitación y cuando me he levantado he terminado una y la he tirado a la papelera. No sé qué habrá pensado D. pero ha sido un auténtico drama para él. Que, claro está, hemos encadenado con la ropa. En otras circunstancias las medidas hubieran sido distintas, pero como creo que algo le está rondando (casi hemos liquidado la tos horrible que trajo del orfanato, pero hemos empezado con mocos y estornudos), nos hemos armado de paciencia y de mimos y al final se ha calmado, ha dejado los lloros y ha vuelto a sonreír como siempre. Mira que Marcos lo ha dicho esta mañana cuando se ha despertado: "hoy tenemos el día torcido". Y, aunque hemos tenido algún que otro conato de berrinche, los hemos ido capeando de la mejor manera posible. Como resultado, la excursión ha terminado comiendo pizza y alitas de pollo picantes (MUY picantes) en un restaurante cerca del hotel. Tanto ayer como hoy, D. se ha portado como un auténtico campeón. Y lo mejor es que él mismo se lo dice todo: "Campeón D." y se queda tan feliz. 

En otro orden de cosas, tengo que decir que D. ha crecido dos centímetros desde que llegó al hotel. En abril medía 91 centímetros (quizá algo más); el día 29 de junio, 96,5 y el sábado ya alcanzaba los 98,5. Pero lo mejor de todo es que esa tripa tan exagerada (debida a la invasión de parásitos a causa de la desnutrición) que a mí me tiene tan preocupada, ya ha bajado un centímetro entero. Así que, "todo va viento en popa a toda vela".

Ahora estamos atravesando una racha de mamitis, papitis y mimitis en general (fase normal en esto del vínculo). Quiere ir en brazos todo el tiempo posible, le dan arranques de pasión hacia mamá y papá y nos sorprende con una lluvia de besos o abrazos de oso (u osito, para ser más exactos) en cualquier momento y lugar, si me acuesto con él acaba tumbado encima de mí y cuando se despierta busca el contacto con nosotros. Y si salimos de la habitación, ha de ser de la mano y sin soltarse ni un segundo. 

En cuanto al aprendizaje del castellano, mi príncipe "progresa adecuadamente":

- "Hola": a cualquiera, incluso cuando vamos por la calle y alguien se le queda mirando.
- "Adiós": aunque entiende perfectamente el significado, de momento solo lo repite.
- "A ver": siempre que le dices "D. mira".
- "Una, dos, tres": cuando quiere saltar un charco o un montón de piedras, subir o bajar de cualquier sitio o algo tan divertido como hacer volteretas en la cama.
- Contar, en general, del uno al diez ya está dominado, aunque a veces se salta el siete. 
- "No": no necesita explicación ¿verdad?
- "Comer": idem.
- "Son chulas": (esto fue lo primero que dijo en español) cuando algo le gusta mucho.
-"Este": cada vez que te quiere enseñar algo o decidir qué ropa nos ponemos hoy. 
- "Para": delante de "mamá", "papá" o "D." cuando toca repartir algo. 
- Muchos "oooohhh" y "ualaaaaa": siempre que algo le sorprende. 
- Y multitud de repeticiones. Como un loro, de verdad. Sobre todo las palabras que llevan CH. Son tan sonoras que le encantan.

En inglés, canta el abecedario y cuenta hasta el diez (se lo enseñaron en el orfanato) y contesta "yes" y "thank you". Por supuesto, sabe decir perfectamente "lunch time" aunque prefiere el "comer" del castellano. 

Pero lo mejor de todo es que siempre está dispuesto a recoger, a ayudar, a aprender, a compartir e incluso a consolarte cuando te haces daño o te encuentras mal. 

Eso sí, en lo que aún "necesita mejorar" es en la paciencia. Es su asignatura pendiente. No hay manera. Lo quiere todo para ayer y si no lo consigue se queja, se queja y se queja hasta que mamá y papá le imitan. Entonces le entra la risa y se le olvida lo que quería. Así de simple. 

Es un sol. Es nuestro sol. 











3 comentarios:

Anónimo dijo...

Saber que estáis todos bien me tranquiliza. Pero leer vuestro día a día me pone una sonrisa en la cara que me dura todo el día.
Un besote enorme para los tres
Mamen

VERÓNICA Y JOSÉ FCO. dijo...

Oh q alegre debe ser D. Las rabietas irán a menos pero espero q los mimitos, mamitis y papitis sigan pq deben ser momentos muy especiales. Y la paciencia bueno nosotros ya somos profesionales a ver sí se le pega jj. Un beso y espero q pronto estéis de vuelta.

Samaiaui dijo...

La verdad es que leo vuestro día a día, y me parece que estáis siendo unos papi y mami geniales.

Seguid disfrutando de vuestra experiencia.

un abrazo