lunes, 24 de junio de 2013

Segundas partes... ¡sí son buenas!

Segundo día de visitas, hora y media juntos y... mejor no ha podido ir.

Nuestro conductor ha venido a recogernos a las diez y cinco y nos hemos ido derechos al orfanato. Esta vez nos ha llevado por una ruta distinta, como una especie de autovía o algo así. Lo digo porque había tres carriles en cada sentido. Claro, que más adelante eran dos, luego volvían a ser tres, después uno solo... no sé, en función de la prisa de cada conductor. El caso es que hemos tardado algo más. A las once menos cuarto más o menos llegábamos al orfanato.

Nos han llevado a la misma sala de ayer y allí estaba D. con la misma ropita que el sábado pero sin la cazadora. Ha sido abrir los brazos y venir corriendo a saludarnos. Tan sonriente como el primer día. Pesa tan poquito que he sido capaz de levantarlo con un solo brazo (llevaba las manos ocupadas con bolsas llenas de cosas para dejar allí) y eso que yo de fuerza estoy muy falta.

Después de abrazar a Marcos, nos hemos sentado en la alfombra y hemos empezado a sacar los balones que les habíamos llevado. Está claro que le gusta el fútbol. ¡Menudas patadas le da con los pies descalzos! También llevábamos coches o "máquinas" como dicen ellos y animales de la selva. Y pulseras de esas tan famosas que tienen formas de animales. Nosotros lo hemos sacado todo y lo hemos dejado en la alfombra, en el hueco que hemos formado entre los tres y... nos ha salido ordenado el chico: tenía que estar todo colocado. En círculo, en fila, apilado... pero colocado. Los coches de carreras y los turismos todos juntos, vale, pero alineados. Si mezclamos animales y coches también vale pero cada coche emparejado con un animal. Si tenemos más de una cosa que de otra... ¡no hay problema! lo que sobra se pone al lado de uno igual y listo. Si jugamos con el balón y en un descuido tiramos un animal o movemos un coche, pues se para el juego, se coloca y se vuelve a por el balón. Con las pulseras igual: los tres teníamos que tener alguna. Eso de que se quede alguna sin poner no puede ser. Haciendo honor a su signo del zodiaco, mi chico: virgo.

En la misma sala donde estábamos jugando había más niños, como el primer día y, viendo la monitora que era imposible captar la atención de los peques estando nosotros ahí, ha intentado llevárselos al patio pero ha habido dos que hasta que no se han quedado con nosotros no han parado. Y cuando hemos sacado los silbatos... entonces sí que no había manera de que hicieran caso a la señorita. D. se ha colgado dos al cuello y nos ha puesto uno a Marcos y otro a mí. Pero luego se ha dado cuenta de que los peques miraban los silbatos y enseguida nos ha pedido los nuestros para dárselos... Y ahí se ha desatado la locura. Todo eran pitos y risas. No sé si nos van a dejar entrar mañana :) Y venga a pitar, y venga a pitar, y venga a pitar... hasta que a uno de los peques se le ha roto y ha venido corriendo a que se lo arreglásemos. Quería colgárselo al cuello otra vez pero lo máximo que hemos conseguido es ponérselo en la muñeca. Al principio se ha ido convencido pero luego ha vuelto a por el que tenía D. Y el pobre, que no ha hecho más que repartir todo lo que hemos traído (nos ha llevado un par de veces a la sala donde estaban los mayores para llevar unos cuantos balones, animales y coches) ha debido de pensar que ya era excesivo el quedarse absolutamente sin nada y no ha cedido. Y va el pequeño, se me cuelga al cuello y me empieza a hacer pucheros!!!!! Tan pequeño y ya camelando!!!  Menos mal que en cuanto D. ha cogido un balón se le han pasado todos los males. 

Como he dicho antes, ¡menudas patadas! Menuda fuerza para estar tan delgadito. Se han liado los tres a jugar al fútbol en el aula y se han echado unas buenas risas. Y le hemos oído hablar mientras jugaba con ellos. Ni idea de lo que decía, pero ha hablado y tiene una voz tan dulce... Habrá que ver cómo suena cuando se enfade, pero en principio es una vocecilla muy suave. 

También nos hemos dado cuenta de que tiene muchas cosquillas por todo el cuerpo y de que no para quieto ni un minuto. Bueno, se ha tumbado un pelín en mis piernas mientras jugaba con un coche y luego se ha levantado de un salto y ha vuelto a salir corriendo.

No sé si en algún momento le han dicho que se vendrá con nosotros o si, simplemente, le hemos caído bien, pero hoy sus abrazos han sido mucho más espontáneos y su juego también... hasta que han llegado dos niños de los más mayorcitos a decirnos que era la hora de comer. D. ha empezado a recoger todo, mientras los mayores se han quedado con Marcos y su móvil viendo las fotos y hablándole de la camiseta de España que llevaba puesta. Me dan mucha pena estos nenes ya de 9 o 10 años. Miran todo con mucha curiosidad, hacen cosas para que tú lo veas, cuidan de los pequeños... son tres. Los vimos el sábado y hoy otra vez. Han estado rondando la sala todo el rato que hemos estado allí hasta que se han atrevido a pasar, con la excusa de que había que recoger. Nos los llevaríamos a todos. De verdad. Incluido el pequeño que llevaba unos mocos de aquí a la Conchinchina. Entre los suyos y los míos hemos acabado con todo el papel que llevaba en el bolso, jajaja!

A todo esto, ha habido un momento en el que hemos estado con la directora del orfanato. Lo justo para que se presentase y nos dijese que D. es un niño fantástico y muy tímido al principio, pero luego es todo sonrisas y risas. Y doy fe de ello. A  ver si mañana la vemos otra vez y le puedo hacer algunas preguntas que me rondan desde el sábado. 

Y poquito más hoy. La verdad es que el día ha sido mucho más natural que el primero y, aunque hemos tenido que compartir el tiempo con muchos más niños, nos ha gustado más. No ha sido nada forzado, D. se ha mostrado como es, nos ha buscado cuando lo ha necesitado y nos ha abrazado cuando ha querido (que ha sido mucho). Y al llegar la hora de comer, nos ha dado un beso y se ha ido con su silbato colgado tan feliz.

Mañana otro ratito hasta las doce y el miércoles el juicio y al hotel. ¡Esto ya está hecho! En 48 horas ya no nos separaremos más.

(No pongo fotos porque hoy solo nos hemos llevado el móvil y no puedo pasarlas al ordenador)

4 comentarios:

Nieves Hidalgo dijo...

Se os ve una cara de papis felices que ni te cuento,Laura, jajaja.
Os habéis hecho con el crío, pero es que no podía ser de otra firma.
Me he guardado todas las fotos !!!
¡Qué ganas de estrujarlo ya, por favor!

Besotes a los tres.

VERÓNICA Y JOSÉ FCO. dijo...

Me entusiasma tanto abrir el blog y poder leer lo q estáis viviendo. Es maravilloso todo y D. Seguro q ya os siente parte de el. Es un instinto. Pronto juntos para siempre es genial. Nosotros deseando la llamada para vivir esta experiencia q ya toca. Besos

Érika Gael dijo...

Y resulta que este blog existía y yo no lo sabía... Tu mami me lo ha pasado hace un ratito, Laura, y desde entonces no he podido parar de leer, de emocionarme, de compartir vuestro sueño como si fuera un poquito el de todos los que os conocemos (aunque sea virtualmente ;)).

¿Puede haber algo más hermoso que ir conociendo poco a poco todas esas facetas de vuestro pequeño, y que él vaya descubriendo las vuestras? Claro que lo hay: que en apenas 48 horas tendréis toda la vida para hacerlo :).

Un besazo muy fuerte y mi más sincera enhorabuena!!

Anónimo dijo...

Me hace inmensamente feliz saber de vosotros, ver que estáis juntos y bien. Leerte me da la vida, y como no podía ser de otra forma, me hace llorar de emoción, de alegría contenida.La espera ha sido muy larga, pero había que pasar por ella para poder llegar a D. Y solo hay que verle para saber que cada segundo, por doloroso que fuera, mereció la pena. Ay, Laura, qué ganas de que estéis ya de vuelta. Un besote enorme.
Mamen