viernes, 14 de junio de 2013

Buenas noticias y... ¿raros? sentimientos

El lunes por fin nos llamaron de la ECAI para decirnos que nuestro juicio se celebraba al día siguiente. La llamada fue a las 9:02 y desde ese mismo minuto hasta que me metí en la cama la sensación fue de... no estar. No estar bien para emocionarme, no estar mal para no hacerlo, no estar bien para trabajar, no estar mal para no hacerlo, no estar bien para conversar, no estar mal para no hacerlo... Estar sin estar. Eso sí, eran las once y pico de la noche cuando me metía en la cama, previa tila para dormir y a las cinco en punto de la mañana los  ojos abiertos como platos y un nuevo día por delante, pero esta vez con los nervios a flor de piel y mirando el teléfono minuto sí y minuto también. Y por fin, a las 13:56 suena el teléfono y en la pantalla aparece el nombre de la ECAI. Sobra decir que todas las emociones las sentí en menos de dos segundos que tardé en responder. Juicio positivo y... nada de respirar tranquila porque faltaba un papel. No hay fecha de viaje. Sí, una se tranquiliza, se emociona y sonríe. Todos mis miedos desaparecen, ningún familiar lo va a reclamar pero... no hay fecha de viaje. Sí, hay que dejarlo preparado por si tenemos que viajar el domingo, que el papel puede entregarse al día siguiente y hay que salir corriendo pero... no hay fecha de viaje. 

Y aquí estoy hoy, después de una semana de infarto, sin dormir ni una sola noche desde entonces por mucho que me relaje, que me ahogue en infusiones o que me líe a hacer cosas para morirme de agotamiento al final del día. Dando el 200% en el trabajo para dejarlo todo arreglado, atado y bien atado. Corriendo por las tardes al volver a casa revisando las mil y una listas que he hecho para no olvidarme absolutamente de nada, haciendo maletas, comprando medicinas, visitando al médico, preparando documentación y... no hay fecha de viaje. 

A estas alturas, tengo un catarro que me dura ya veinte días, que hace una semana resultó ser alergia y que hace cuatro días derivó en un brote de sinusitis como hacía tiempo que no tenía. Cada mañana me tomo un protector de estómago, un antiestamínico (no sé si se escribe así) y dos gramos de antibiótico  para desayunar. Me obligo a comer, porque hambre, lo que se dice hambre... ni por asomo. Llega la noche, otros dos gramitos pa'l cuerpo y a dormir, o a la cama para no faltar a la verdad. Y hoy viernes me merecía descansar, desconectar, relajarme y divertirme, así que comida con los compis del trabajo. Buena compañía, buen sol, buena comida y a casa a seguir la tarde con la mente en blanco pero... no hay fecha de viaje. 

Y llego a casa, me doy una ducha y el dolor más grande de estómago viene a visitarme. Ya no sé si es de la medicación, de no haber comido más que lo justo estos días y hoy haberme pasado (esta mañana ya me lo veía venir cuando a las once he empezado con embutido, he seguido con galletas, he probado una empanada de jamón y queso y he terminado con chuches y chocolate) por culpa de una ansiedad incipiente, de los nervios o de todo al mismo tiempo. Y me tumbo en la cama y de golpe y porrazo ocurre lo que era de esperar: comienza mi bajón y todos los sentimientos se me echan de pronto encima. Y, por raro que parezca, lo primero que pienso es en esa familia que ha hecho posible que yo vaya a ser mamá. ¿Qué les llevó a dejar a mi peque? ¿Qué pasó por su cabeza en el momento en el que llegaron al orfanato?  ¿Y por su corazón? ¿Cómo llevaron los días siguientes sin él por la casa? ¿Lo echaban en falta? ¿Tuvieron la necesidad de volver a por él? Y el día del juicio ¿qué iban pensando en el viaje hasta llegar a la capital? ¿Qué les preguntaron? ¿Qué les dijeron? ¿Tuvieron dudas? ¿Qué les empujó a renunciar del todo a él? ¿Cómo fue el viaje de regreso para ellos sabiendo que ya no había vuelta atrás? 

Y yo, después de esta reflexión, ¿qué debo sentir? Deberé agradecerles eternamente su decisión, pero su pena no deja de ser mi alegría. ¿Cómo es posible que una criatura tan perfecta sea, a la vez, motivo de dolor y dicha? ¿Cómo se lleva este sentimiento contradictorio? Sí, me digo que ellos lo hicieron porque sabían que no podrían darle una vida mínimamente buena y decidieron que fueran unas personas del todo desconocidas los que se la proporcionasen, pero... ¿cuánto dolor ha habido (y puede que aún haya) en esa decisión?

Aún no hay fecha de viaje pero pienso en el momento de subir en el avión y de saber a dónde voy y con qué fin y... puf... solo siento miedo. Mucho miedo. Me veo en la necesidad moral y casi física de no defraudar a esa familia que ha puesto en nuestras manos lo más valioso que tenían. Y sólo viene a mi mente la imagen de unas manos intentando retener el agua que cae de un grifo... Tarea imposible: el agua siempre se escapa. ¿Seremos capaces de hacerlo bien? No pretendo, ni muchísimo menos, que mi pequeño olvide caras, voces, momentos y emociones, pero lo tiene todo tan reciente y su capacidad de recordar está ya tan desarrollada que tiemblo al pensar que no quiera "sustitutos". Y no tengo ningún derecho a impedirle sentir eso. 

No sé, estoy cansada de todo el jaleo que llevo esta semana, los antibióticos están contribuyendo poco a que mi energía esté alta y mi cabeza comienza a pensar por su cuenta... Igual lo mejor que puedo hacer es intentar dormir y esperar que mañana el sol regrese y se lleve las nubes que ahora amenazan con la tormenta más grande de mi vida.

Pero es que, aún no hay fecha de viaje...



3 comentarios:

Almudena dijo...

Qué difícil intentar ayudarte o decirte que comprendo por lo que estás pasando, porque son una de esas vivencias que solo los que lo han sufrido en carne propia puede saber de lo que se habla.
Normal que tras una semana casi sin parar y sin dejar de pensar te diera el bajón, pero piensa que habéis superado otro obstáculo, uno muy difícil, y cada día que pasa es un día menos que queda para abrazar a tu hijo.

Solo te puedo decir que estoy totalmente segura que no vas a defraudar a tu niño ni a esa familia que no ha podido hacerse cargo de él. Y sabes por qué no los vas a defraudar, porque lo primero y más importante que le vas a dar a tu hijo es amor, y aunque él recuerde también verá cómo os esforzáis y el cariño que en pequeños gestos recibirá todos los días irán construyendo vuestra propia vida juntos.
Seguro que te lo han dicho, pero yo no tengo ninguna duda de que seréis unos padres fantásticos.
Cuídate esa sinusitis, y ojalá tengáis fecha de viaje pronto.
Un beso muy fuerte!!!!

Samaiaui dijo...

Muchas felicidades por tu pequeñín!!!!!
Ojalá se pongan ya las pilas y os den fecha de viaje pronto.
Imagino que esta última espera ya teniendo foto, juicio positivo y al peque esperando, debe ser la peor parte.
Deseo que no os hagan esperar mucho más y podáis viajar pronto, muy pronto.

La edad de tu peque es fantástica.
Nuestro peque también es de Benishangul y creo que van a ser muy altos.

Felicidades!!!!!!!

Laura dijo...

Mil gracias por tus palabras Almudena!! Qué alegría me ha hecho recibir tu mensaje. Ojalá todo sea como dices.
Otro beso fuerte para ti!