martes, 25 de junio de 2013

Última visita


"Última visita" hemos pensado nosotros al levantarnos esta mañana. Pero también el personal del orfanato cuando nos hemos ido: hoy la hemos vuelto a liar. Y con algo tan sencillo como unos globos... O doscientos. No sé cuántos había en la bolsa pero D. no dejaba de repartir entre todos los miembros del orfanato y no se vaciaba. Voy a empezar por el principio.

A las diez, como ayer, nuestro conductor ha venido a buscarnos y a las once menos veinte o así llegábamos a Miskaye. Y, también como ayer, nos han pedido pasar al aula de los más pequeños mientras D. aparecía. Ha salido de su clase, con el polo azul tres (o siete) tallas más grande y su vaquero, y ha venido hacia nosotros. Hoy estaba un poco serio, aún no sabemos muy bien el motivo. Pero en cuanto le hemos cogido en brazos y nos hemos sentado los tres en la alfombra, lo que sea que le pasara se le ha olvidado. Ha sido abrir la bolsa con los globos y empezar a salir niños por todas partes (como los Donetes, e igual de negritos, jeje). A las pobres cuidadoras les faltaban brazos para coger a los peques y mantenerlos a raya. Y no es que no hubieran visto globos antes, porque los inflaban con una rapidez asombrosa. Será que, como siempre, el juguete más simple es el que más convence. 

Aquí ha sido cuando D., viendo que todos metían mano a la bolsa, se la ha llevado, se ha puesto sus zuecos y se ha ido por todo el orfanato repartiendo globos a todo el mundo. Y a puñados ¿eh?, nada de ir de uno en uno. A los pequeños, a los mayores, a las cuidadoras, a las maestras, a los hombres (que aún no sé muy bien cuál es su función allí porque siempre que hemos ido están sentados), a las cocineras... a todos. Y después, satisfecho con su acción, ha venido a sentarse entre nosotros, se ha guardado un puñado en el bolsillo (con la ayuda del papá, claro) y a inflar globos. 

Los más mayores solo pedían ayuda para anudarlos pero los pequeños, después de masticarlos, babearlos, sobarlos y estirarlos una y mil veces, nos los ponían directamente en la boca para que los infláramos. Al principio yo, disimuladamente, limpiaba la boquilla en la manga de mi sudadera, pero a la tercera vez que me han llenado los labios de babas me he tirado de cabeza a la piscina... y sin agua. Porque tarde me he dado cuenta de que uno de los niños que más globos quería inflar tenía una mezcla... mmm... digamos difícil de definir, de mocos y babas. Pero oye, con tanto antibiótico para la sinusitis  y medicación para la alergia como estoy tomando, sea lo que sea a mí no me va a afectar, ¿no? (Madre mía, quién me ha visto y quién me ve, con lo que odio las babas... ¡puaj!)

También hemos llevado unos prismáticos, solo dos y menos mal, porque tanto le han gustado a D. que se ha colgado los dos del cuello y ya no ha habido manera de que se los quitara. Los dos para él. ¡Y es que menudo regalazo! Eso de mirar por un agujero y que todo se vea más grande... ¡Una pasada! Se los ponía, miraba y se reía. Se los quitaba. Al rato, se los ponía, miraba y se reía... y así durante la hora y media que hemos estado hoy, mientras inflaba globos y comía caramelos.

Cuando faltaba una media hora para irnos, el pobre estaba ya agotado de tanto jaleo, tanto globo y tanto niño. Y así, demostrando que había llegado a su tope, ha cogido muy decidido, se ha sentado entre mis piernas y ahí se ha quedado. Prismáticos arriba, prismáticos abajo. Risa va, risa viene. Hablando solo o con nosotros, aún no lo sé, pero hablando mucho más que ayer. Ha pasado un avión y, como cualquier niño de esta edad, lo ha señalado todo emocionado. Marcos, corriendo, le ha dicho que lo mirara con los prismáticos, pero no estoy segura de que le haya dado tiempo. 

Entonces ha venido una cuidadora (bueno, para ser sincera no sé si ha sido en este momento o en otro en el que los tres teníamos la misma postura) y ha empezado a hacerle preguntas. En una de estas, ha señalado a Marcos y D. ha dicho "Papa" y me ha señalado a mí y ha dicho "Mama" (pero así, sin tilde ni nada, que no es que se me haya olvidado ponerla) y claro, los dos hemos alucinado. De lo que deducimos que, desde el primer día, en el orfanato le han dicho lo que va a ocurrir, al contrario de lo que nos dijeron en la ECAI, bien porque pasan o bien porque prefieren preparar a los chicos. Cosa, por otro lado, bastante lógica, al fin y al cabo quien conoce a los niños son los miembros de Miskaye, no los de la asociación, y dirán que hacen con ellos lo que mejor les parece.

Ahora ya solo queda preparar la ropa para el juicio de mañana, que hay que plancharla un poquito, acostarnos pronto, dormir bien y hacer un buen desayuno-almuerzo, porque a las dos de la tarde vienen a por nosotros y no sabemos cuánto tendremos que esperar en las Cortes. Una familia nos ha dicho que el juicio, una vez que es nuestro turno, no dura más de dos minutos, pero que podemos estar allí sentados unas horas hasta que nos toque. Cuando nos den la feliz noticia de que ya no hay marcha atrás (como si después de tanto como hemos pasado, quisiéramos deshacer el camino andado), volvemos al orfanato a por nuestro peque, presenciaremos la ceremonia de despedida y, por fin ¡los tres juntitos al hotel!

Así que, aquí os dejo hasta mañana, que intentaré hacer un resumen al final del día, pero no prometo nada porque se presenta largo y cansado. Si no encuentro un hueco, tan pronto como me quede libre, os cuento.

¡Besos!






3 comentarios:

Nieves Hidalgo dijo...

¡Habría que haberte visto inflando globos babeados! jajaja
Ná, tranquila, que vuelves como una rosa y con una experiencia maravillosa de verdad.
¡Qué ilusión, Laura, que os haya llamado papá y mamá (sin tilde, sí, pero papá y mamá) Imaginoq ue no os cabría nada por.... ejem, ejem.
Tenemos unas ganas inmensas ya de abrazaros a los tres.

Besooooooooooooooooooooos

VERÓNICA Y JOSÉ FCO. dijo...

Jo Laura es tan especial poder leerte y saber como va sucediendo todo. Aún no me creo q seas tu la q estés viviendo esto después de todo lo q llevamos pasado. Espero impaciente tu entrada de mñ . Besos familia

Mari Gude dijo...

Estoy deseando ver la siguiente entrada.Un besazo a los tres.